Guía con tips para educar sin gritos y con más calma a los niños

En lugar de las amenazas, la disciplina positiva apuesta por los límites respetuosos para educar

Elisa Molina
Elisa Molina Maestra y asesora familiar

Los niños son cariñosos, amorosos, amables, dulces y también guerreros, intensos, exploradores y, cuando se enfadan, como todas las personas, gritones y peleones. Es en esos momentos de rabieta, de frustración, que los padres pensamos 'tengo que hacer algo porque, de lo contrario, cuando tenga quince años va a ser peor', y, entonces, pasamos a hablarles desde la amenaza. Educar sin gritos a los niños y manteniendo la calma es posible. ¡Te contamos cómo y por qué la disciplina positiva lo recomienda!

Educar sin gritos a los niños, incluso en las rabietas, es posible

Tips para educar sin gritos a los niños

Dime una cosa, ¿cómo quieres que te recuerden tus hijos el día de mañana? ¿Con la zapatilla en la mano? ¿Tal vez por las muchas amenazas que decías? ¿Quizás prefieres que te recuerden dando gritos y órdenes?

Seguro que no, seguro que has puesto cara de espanto al leer estas preguntas, '¡cómo iba una madre o padre a querer eso!'. Estoy totalmente de acuerdo contigo, sin embargo, si educamos a los niños con gritos, con amenazas, con límites autoritarios... al final ese es el resultado que van a tener de nosotros.

¡Que no cunda el pánico! Educar sin gritos y hacerlo desde la tranquilidad y el diálogo es posible, y lo es independientemente de la edad que tengan tus hijos, dos o quince años. No todas las estrategias son efectivas a la hora de educar, la clave está en elegir las correctas para criar a personas respetuosas.

Los límites para tus hijos según la disciplina positiva

Límites infantiles de la disciplina positiva

A todos nos molesta que nuestros hijos no nos hagan caso, que les digamos algo una y otra vez y que acaben por hacer lo contrario. Sin embargo, si lo piensas bien, esto no es algo del todo malo, es incluso una oportunidad pues el mundo adulto no se basa en personas obedientes, se trata de que colaboren desde la responsabilidad y no de que hagan tal y como nosotros queremos, simplemente porque les imponemos lo que tienen que hacer. Esta es una de las bases sobre las que se sustenta la disciplina positiva.

Una de las cosas que podemos hacer para mirar la infancia de nuestros hijos con otros ojos es establecer unos límites y unas normas, que nos sirvan a todos de guía y que nos ayuden a resolver o incluso evitar situaciones conflictivas que se dan en casa a la hora de recoger la habitación o decirles que ahora no pueden ver la televisión.

Se trata de crear unas normas de conducta y de apostar por el diálogo, así evitaremos imponer nuestro criterio, nuestras prisas y, muy importante, con este sistema, estaremos respetando las necesidades de los niños, sus intereses, sus tiempos, sus ritmos.

Porque, si les decimos 'recoge ya mismo la habitación que está hecha un desastre', al niño o niña no le va a quedar más alternativa; ahora bien, si decimos: '¿cuándo vas a recoger tu cuarto? ¿después de que acabes de jugar? ¿quieres que te ayude?' Además de abrir el diálogo y la comunicación, lo que estamos haciendo es que nuestro hijo colabore.

Los límites son muy necesarios para los niños, pero es importante que revisemos desde dónde les ponemos esos límites y cómo los establecemos.

Hablar a los niños desde la calma y el respeto, ¿cómo hacerlo?

Educar desde la calma a tus hijos

Si una vez gritas a tu hijo, no te sientas culpable por ello. Ahora bien, piensa que esta no puede ser la dinámica habitual, igual que tampoco lo pueden ser las amenazas. Muchas veces cometemos el error de pensar que estamos autorizados a gritar a los hijos cuando en verdad no es así.

La manera en la que nos relacionamos con nuestros hijos les va a influir aquí y ahora, pero también el día de mañana. Por todo ello, y para poder hablarles siempre desde el respeto y la calma, seguiremos estas pautas:

1. Escucha la voz de los niños para ver y entender qué tienen que decirte.

2. Explícales siempre desde dónde pones los límites, deben dar seguridad y no infundir temor.

3. Entiende el momento evolutivo del niño. Quizás salte encima del sofá, pero recuerda que no lo hace porque quiere romperlo sino porque necesita saltar y moverse. Por eso, le ofreceremos una alternativa.

4. Los padres somos ejemplo, la guía a seguir, ellos se miran en nosotros, ¡no lo olvides nunca!

5. Ponte en su lugar, inténtalo al menos, así podrás saber cómo se siente tu hijo.

6. Demuéstrale que estás ahí siempre, incondicionalmente, que le quieres aunque grite, pegue o diga cosas feas.

7. Acepta su error y dile que puede contar contigo para aprender y gestionar sus emociones.

La importancia del autoconocimiento de los padres

Cómo educar sin gritar a los niños

Por último, recuerda que para educar sin gritar es necesario el autoconocimiento. Eso significa, ser capaces de reflexionar sobre aquellas situaciones o conductas de nuestros hijos que más nerviosos nos ponen y tratar de buscar las causas detrás.

Es importante aprender a reconocer que ese grito va a venir, que está subiendo por nuestra garganta. En ese momento, debemos ser capaces de pararnos y respirar. Aquí entra en juego el autocontrol; cálmate, piensa las cosas dos veces, aléjate del lugar o quédate y visualiza a tus hijos de recién nacidos (conectar con esta imagen puede ayudarte a reconectar con ellos, aunque puedes imaginar la situación que más te ayude a ti). Recupera el control de la situación para poder gestionarla correctamente.

Tus hijos te necesitan siempre, da igual la edad que tengan. Nada de 'yo grito, no me sale, soy mala madre, me siento culpable'. En su lugar, vamos a centrarnos en lo que sí hacemos bien y en lo que podemos mejorar.

Cambia una herramienta por otra, cambia los gritos por la calma y los límites respetuosos y verás qué diferencia.

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