Cómo dejar de sentirme culpable por gritar tanto a los niños, ¡ayuda!

Las claves para aliviar el sentimiento de culpa o culpabilidad al educar a tus hijos

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Cuando nos convertimos en padres pretendemos educar a los hijos para que sean felices y no tengan ningún problema. Sin embargo, ser padres no es fácil y no siempre sale como nos gustaría. La falta de tiempo, el cansancio acumulado por el trabajo, el carácter propio que tienen los hijo o la situación en la que se encuentre la familia son factores hacen que sea difícil encontrar la perfección en la tarea de educar. Y, a veces, caemos en la trampa de utilizar gritos y amenazas con los niños. Después de ellos, podemos llegar a sentirnos culpables, pues sabemos que no es la mejor herramienta educativa.

El porqué detrás de los conflictos entre padres e hijos

Por qué nos sentimos culpables por gritar a los niños

Pero, ¿por qué gritamos a nuestros hijos? A menudo se debe a que los adultos encuentran en el grito un recurso con supuestas ventajas como: el hecho de ser rápido y sencillo de utilizar, no requiere un desgaste intelectual para su uso, se puede conseguir el objetivo a corto plazo o puede infundir carácter de autoridad al que lo utiliza.

Además, los gritos se utilizan para 'controlar' al niño cuando no se tienen recursos suficientes para educarle. De hecho, desde la Universidad de Pittsburgh y Michigan se explica que el 45% de las madres y el 42% de los padres admitieron haber gritado y en algún caso insultado a sus hijos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el ritmo evolutivo de un niño es diferente al de un adulto, lo cual puede generar conflictos que acaben desembocando en gritos. Esto se puede ver en diferentes circunstancias:

- Satisfacer necesidades
Los niños tienen la necesidad de satisfacer sus necesidades de manera inmediata. Es decir, si existe algo en el entorno que le parezca interesante como un sonido, un objeto llamativo, etc. lo explorará de inmediato. Lo hace porque necesita entender el entorno que le rodea. En cambio, los adultos no necesitan esa inmediatez debido a que tienen otros ritmos madurativos y otra energía.

- Necesitan otros tiempos
Debido al estilo de vida que llevamos hoy en día los padres, necesitamos que las cosas se hagan deprisa. Los niños, en cambio, necesitan el tiempo necesario para ir explorando el entorno. Esto hace que aflore la impaciencia de los adultos con los pequeños y aparezcan los gritos y los enfados.

- Diferentes 'expectativas'
Los padres tienen unas expectativas sobre sus hijos muchas veces que no son reales. Estas deben ajustarse a la edad del niño, sus capacidades y esto en ocasiones no ocurre.

Se puede comprobar que este desajuste entre el ritmo de adultos y pequeños hace que aparezcan conflictos. Enfados, amenazas y gritos toman el control en la educación de los más pequeños. Esto, además de provocar consecuencias muy negativas para los niños, induce un sentimiento de culpa en los adultos muy fuerte.

Sentimiento de culpa en los padres

Cuando nace un hijo los adultos asumen de inmediato el papel de educadores. No existe una regla universal para educar a los niños, así que los progenitores deben de transmitir una educación a sus hijos lo mejor que puedan. Esto conlleva que se instale el sentimiento de culpa en los padres al creer que no toman las decisiones correctas para llevar a cabo dicha tarea.

Es más, hay estudios que demuestran que gritar a los hijos es la primera entre todas las causas de sensación de culpa en los progenitores en la educación de sus hijos. Este sentimiento de culpa aparece porque los propios progenitores son conscientes de que no tienen las herramientas suficientes y necesarias que les haga capaces de educar a sus hijos.

Cómo evitar sentirme culpable tras gritar a los niños

Cuando los padres tienen sentimiento de culpa

Cuando te conviertes en padre es normal que aparezcan sentimientos de culpa a la hora de tomar decisiones con respecto a los cuidados y educación de los hijos. El problema aparece cuando se pierde el control y la perspectiva hasta el punto de llevar una vida poco saludable o padecer depresión. Para que esto no ocurra debemos tomar algunas medidas para aliviar el sentimiento de culpa. Entre ellas:

1. Cuidar de ti mismo
Para garantizar el cuidado de los hijos hay que saber cuidarse a sí mismo primero. Hay que tener tiempo para hacer cosas que te hagan sentir bien y te mantengan relajado. Tener un espacio propio para ver las cosas con perspectiva. Ir al cine, salir con tu pareja, quedar con amigos etc.

2. Alternar tareas entre los progenitores
Compartir tareas del hogar de forma equitativa entre los miembros de la familia. Pedir ayuda y ofrecerla para controlar los ritmos y la energía diaria hace que no aparezcan los sentimientos de culpa debido a la fatiga y al estrés.

3. Cuidado con pensar cosas que no son
Sentirse culpable por tener que trabajar y no poder pasar todo el tiempo que se quisiera con los hijos y que la solución para sentirse mejor sea preocuparse en exceso por el cuidado de los niños será una reacción contraproducente. Hay que saber delegar y confiar en la pareja o en los cuidadores de los niños. Será más importante para el niño pasar con él un poco menos de tiempo pero que sea de calidad, que más tiempo 'impregnado' de estrés.

4. Gritar no tiene por qué ser malo
Hay que entender el hecho de que gritar a un niño no es malo. Lo será cuando no se controla la intensidad y la frecuencia con la que se hace.

5. Si gritar es un hábito
Cuando ocurre esto es posible que los adultos deban aprender la manera de controlar su enfado y reducir el nivel de estrés. Para ello será necesario buscar ayuda en un profesional.