La importancia de salir con tu pareja sin niños

Organizar una escapada en pareja sin tus hijos es posible

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Como periodista especializada en turismo, he dedicado más de 15 años a viajar por el mundo. En uno de esos viajes es donde conocí a mi marido, un fotógrafo también especializado en turismo, así que juntos hemos tenido la suerte de recorrer parte de la geografía del planeta.

Cuando tuvimos hijos decidí relegar mi trabajo a un segundo plano para poder cuidarlos, quedándome fuera del pequeño mundo de reporteros viajeros, y dedicando todos mis esfuerzos a lo que la vida me puso por delante: mis mellizas. Sin embargo, encontré la forma de salir en pareja sin niños.

Salir con la pareja sin niños, ¿cómo hacerlo?

Por qué es importante salir en pareja sin niños

Fue una de las mejores elecciones de mi vida, pero hay veces en las que echo de menos aquellos fantásticos viajes fotografiando amaneceres. Así que, poco después de que las niñas cumplieran los seis meses de vida, decidimos que tener hijos no iba a significar el fin de nuestros maravillosos viajes. Éramos conscientes de la importancia de salir en pareja sin hijos.

Lo primero era buscar a alguien de confianza para poder dejar a dos niñas tan pequeñas, pero tuvimos mucha suerte porque lo cierto es que no nos faltaron padrinos que quisieran quedarse algunos días con ellas, a pesar del gran trabajo que todavía daban. 

La ganadora del sorteo fue mi madre, quien se quedó encantada con una gigantesca bolsa repleta de biberones, pañales, pijamas, leche en polvo, crema para culo, chupetes… además de dos preciosas niñas lactantes que se ponían de acuerdo para llorar a la hora de comer.

Nos fuimos con un poco de remordimiento de conciencia, pero lo cierto es que la reciente maternidad nos había dejado a los dos cansadísimos y sin apenas haber podido disfrutar el uno del otro desde hacía mucho tiempo. Así que nos despedimos de ellas y lo afrontamos como una terapia de pareja en la que volver a reencontrarnos.

El lugar fue lo de menos, pero fue maravilloso en todos los sentidos. Nosotros nos volvimos a encontrar como dos enamorados, volvimos a vivir durante unos días libres de responsabilidades y sin otra distracción que la de estar el uno con el otro. Decidimos no llamar a casa para ver cómo estaban las niñas más que una vez al día, aunque por supuesto estábamos localizables por si había cualquier imprevisto

Disfrutamos nuestro pequeño viaje, no muy lejos, como si fuera el primero, y decidimos que esto había salir de viaje sin niños, por lo menos dos veces al año.

Cuando volvimos, al contrario de lo que pensábamos, mi madre estaba muy feliz y nada estresada con su nueva etapa de abuela de múltiples. Se había apañado perfectamente, y eso que nosotros teníamos nuestras dudas, pero ella también había disfrutado de cada minuto que pasaba con sus nietas

Desde entonces seguimos escapándonos de vez en cuando para volver a encontrarnos como dos enamorados. No llamamos más que una vez al día para preguntar como están, y mis hijas esperan con ansia esos días en los que pasan unas pequeñas vacaciones en casa de la abuela, que las lleva al cine, las hace la comida que les gusta y les consiente todo lo que ellas quieren, que, como bien dice mi madre: ¿para qué son las abuelas sino son para consentir a los nietos?