La ansiada felicidad en pareja no es sinónimo de tener hijos

Un alegato a favor de las mujeres que deciden que no quieren ser madres

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

Andaba yo en la sala del ginecólogo y sin querer, escuché una conversación de una hija con su madre. Fue algo así: 'Mamá, no quiero tener hijos. Mi marido y yo hemos decidido que la vida que tenemos nos gusta y no queremos cambiarla por nada ni por nadie. Queremos seguir viajando, seguir desarrollando nuestra carrera profesional, disfrutar de caprichos... sin preocuparnos ni ocuparnos de nadie más. Creemos que la felicidad en pareja no tiene que ser sinónimo de tener hijos'.

Esta conversación, actualmente es más común entre amigas, familiares o mujeres, sin embargo, seguimos teniendo una cultura creada alrededor de la tarta de la felicidad (así es como la llamo yo) donde cada porción cumple con lo que está 'estipulado' que tienes que cumplir.

No quiero tener hijos, y no pasa nada por ello

No querer tener hijos como madre

¿Qué es la tarta de la felicidad? Me explico: cada porción de este pastel hace referencia al momento de tu vida que tienes que vivir, y según te comas ese trozo de tarta, vas avanzando en edad. El primer trozo podría corresponder con ir al colegio; el segundo, ir a la universidad; el tercero sería encontrar pareja, pero también conseguir trabajo, casarte (¡vivan los novios!), comprarte una 'súper' casa, tener hijos (niños guapísimos y listísimos, por supuesto), mantenerte en forma, tener un marido estupendo y una familia maravillosa, etc. Cada uno se monta su propia tarta, como cuando vas a la pastelería a elegir los sabores de la tuya propia.

Pues si cumples con todo esto, estarás admitido por la sociedad en lo que ella tiene determinado como tarta de la felicidad. Pero si te saltas algún trozo o cambias el orden o te atragantas con alguno de ellos… quizás ya no seas tan bien recibida ni en la familia ni en tu círculo social más cercano.

Y es que, reconocer esto de 'no quieres ser madre', hoy por hoy sigue siendo un tema conflictivo. (Afortunadamente, cada vez menos…).

Cuando una mujer decide no ser madre

Las mujeres que no quieren ser madres

Quiero enviar una lanza a favor de estas mujeres, que deciden no ser madres y quieren seguir formando parte de la sociedad sin prejuicios. A pesar de lo que les digan, es necesario que se repitan a ellas mismas tan a menudo como puedan:

  • No soy egoísta.
  • No soy menos mujer porque haya tomado esta decisión.
  • No soy inmadura, simplemente, no quiero responsabilidades y soy coherente con mi forma de vivir y ser.
  • No creo en el instinto maternal.
  • No, no estoy incompleta por no tener hijos.
  • Mis ovarios funcionan perfectamente…
  • No, no odio a los niños, de hecho me gustan, pero siento que es una gran responsabilidad cuidar de un ser humano y ahora no estoy preparada para ello.
  • Conozco el amor verdadero (el que me doy a mí misma y a los míos).
  • No, no voy a vivir menos años y aún no voy a pensar en quién me va a cuidar cuando sea mayor.
  • Tampoco pienso que soy rara.
  • No tengo que dar explicaciones a nadie más que a mí misma.

La felicidad en pareja y el hecho de tener hijos

La felicidad en pareja y el hecho de no tener hijos

Además de lo que implica para una mujer que ser madre o no serlo, creo que es importante también echar un vistazo a lo que supone para una pareja traer un bebé al mundo. Y es que, a veces, tenemos hijos por el hecho de comernos la siguiente porción de nuestra tarta de la felicidad. Pensamos que así daremos el siguiente paso en nuestra relación y, por tanto, que tendremos una vida en pareja más plena y completa.

Sin embargo, la felicidad en pareja no significa tener hijos, ni el matrimonio lo salvaría la llegada de un bebé… Si tú eres madre, te cuestionaría… ¿Fuiste madre de corazón porque así lo sentiste y deseabas o por cumplir con el trozo de tarta correspondiente?

Las mujeres que no quieren ser madre son también un modelo de mujer defendible y deseable. Simplemente, no han encontrado sus razones de peso para traer una vida al mundo. Ojalá cada madre de este mundo tuviera sus válidas razones de peso para haber traído a ese hijo al mundo… Y ojalá tú seas una de ellas.

Lo que también sería bueno empezar a plantearnos es, ¿por qué se habla tan poco de las madres que se arrepienten de serlo? ¿Acaso tampoco está incluido en la tarta de la felicidad?

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