La diferencia entre ser madre y ser tía (si es que la hay)

Mis sobrinos fueron los primeros niños de mi vida, y aprendí mucho al convertirme en su tía

Beatriz Martínez

Soy madre de dos niños, pero también soy tía, de dos niños mellizos de 10 años y de una bebé de tres meses. ¿Qué diferencia hay entre ser madre y ser tía? Pues, para mí, y seguro que para ti también, la diferencia es poca. En ambos casos das lo mejor que hay en tu corazón. Sin embargo, no puedo quitar de mi mente la frase esa que dice que para un niño o niña su tía juega un papel esencial en su vida. ¿Será porque regañamos menos y nos volvemos más divertidas? Aquí te doy yo mi opinión.

Cuando llegaron los primeros niños a mi familia y fui tía

Cuál es la diferencia entre ser madre y ser tía

Soy tía (orgullosa) desde hace más de 10 años. Soy madre (de alma y corazón) desde hace más de siete años. Por lo que antes de contarte esta o aquella diferencia, si es que hay alguna, primero quiero hablarte de lo mucho que he aprendido al tener primero a mis sobrinos y luego a mis hijos.

Mis sobrinos son mellizos, acaban de cumplir 10 años y todo apunta a que en nada van a estar metidos de lleno en la adolescencia sin hacer mucho caso a lo que los demás que estamos a su lado les queramos decir. Lo sé, es otra etapa más de su vida, de las nuestras también. Verles crecer es algo que no me pienso perder por nada del mundo.

El caso es que cuando recién llegaron a este mundo yo no me podía sentir más feliz. Recuerdo el primer beso que me dieron cuando eran bebés, sus primeros pasos, su primer 'tía'. Aprendí un montón de cosas con ellos, por ejemplo, que el amor no tiene límites, que la crianza se aprende con el paso del tiempo y que una de las cosas más importantes es estar a su lado y poder compartir momentos únicos.

Pasó el tiempo y llegó mi primer hijo, de ahora siete años. Y luego mi bebé que ya casi va a dejar de serlo, ¡tiene dos años! Y mi última sobrina (por ahora) de tan solo tres meses.

¿Hay diferencia entre ser madre y ser tía?

Mis sobrinos fueron los primeros en llegar a la familia

¿Tú también eres madre y tía? ¿Qué diferencias crees que hay? Yo creo que más bien pocas, sobre todo si juegas el papel de tía / segunda madre.

1. Compartes preocupaciones en la distancia
Con los hijos se comparten preocupaciones y cosas del día a día a cada rato. Con los sobrinos también pero en la distancia. Una llamada de teléfono para ver cómo les ha ido el examen, una visita sin aviso para tomar pizza y ver dibujos juntos... Son pequeñas cosas que hacen que podamos estar al lado unos de otros para compartir preocupaciones y también cosas bonitas.

2. Regañas y pones límites, pero no tanto
A mis hijos, sobre todo al mayor, les regaño a cada rato. Quizás no a cada rato pero sí a menudo, seguro que tú como mamá que eres me comprendes a la perfección. A mis sobrinos también les pongo límites, pero no de la misma forma. ¿Por qué? Pues porque, al igual que hacen sus tías con mis hijos, trato de ser un poco más permisiva y divertida para ganarme su confianza.

3. Hablar con la tía sí, con mamá no
Como te decía antes, mis sobrinos mellizos se hacen mayores por lo que no me sorprendería nada de nada que en unos pocos meses me quieran contar cosas a mí y no a su madre. No por nada en concreto, sino porque sé que es una etapa, llamémosla rebeldía, por la que tarde o temprano pasan todos los niños y niñas según se van haciendo mayores. Seguro que es algo que mis hijos harán en su día. ¡Ahí estaremos madre y tía para escucharles siempre!

4. Una amiga incondicional
Ser tía significa ser una amiga incondicional. Ser madre también, pero con otros matices que no sabría explicar con palabras. Será porque lo ves todo desde un punto de vista más relajado o porque los sobrinos tienen el poder de hacerte sentir especial, del mismo modo que se siente al saber que confían en ti como si fueras su mejor apoyo.

5. Fuente de inspiración
Mis sobrinos son toda una fuente de inspiración para mí, he aprendido mucho de ellos, y lo que me queda. De igual modo, me atrevería a decir que yo también soy un referente para ellos. ¿Se puede pedir algo más?

Dicen que las tías pueden hacer que la vida de un niño sea especial solo por el hecho de quererles tanto que no puedes describirlo con palabras. Y ser madre es algo tan mágico que te llena el alma de vida, desde el primer instante en que sabes que ese pequeño ser está creciendo dentro de ti. Así que, como madre y tía orgullosa que soy, no se me ocurre mejor final para estas líneas que decirte ¡haz todo lo posible por ser parte de la vida de tus sobrinos!

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