8 fatales consecuencias de educar con gritos a los niños

Herramientas alternativas para que los padres no griten a sus hijos

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

El estrés del día a día, el cansancio por los madrugones, nuestra propia autoexigencia... Y de repente, tu hijo se pone a llorar desconsoladamente, no te hace caso en una de las cosas que le has pedido, no se quiere comer la cena... Y acabas gritándole. A veces, a los padres se nos escapa algún chillido (y no por eso somos peores padres). Sin embargo, debemos ser conscientes de que educar con gritos a los niños no nos lleva a conseguir nada y, de hecho, puede tener consecuencias para ellos.

La buena comunicación con los niños

Apostar por educar a los niños sin gritos

En comunicación hay un principio básico que dice: 'No se puede no comunicar'. Siempre estamos comunicando, tanto si hablamos como si no lo hacemos.

Por ello, es importante que cuidemos nuestras palabras a la hora de comunicarnos con nuestros hijos, pero también cuando estamos en casa o en el trabajo. Sin decir nada, estamos diciendo mucho. Esto se ve muy claramente, por ejemplo, en el lenguaje corporal de nuestros adolescentes.

Para lograr una buena comunicación debemos tener en cuenta que, en una comunicación altamente emocional, es decir, teniendo en cuenta la actitud y los sentimientos, solo el 7% de dicha comunicación son las palabras, el resto, 93%, se queda en el lenguaje no verbal. Este principio tiene su origen en 1967 por el famoso psicólogo Albert Mehrabian, conocido por su trabajo en el campo de la comunicación no verbal.

Las consecuencias para los niños de educar con gritos

Consecuencias de los gritos para los niños

Dicho esto, ¿qué ocurre cuándo estamos gritando a nuestros hijos? ¿Crees que escucha lo que le dices o se quedan bloqueados por el alto tono que estás utilizando? ¿Qué parte de la comunicación está predominando más?

Mehrabian también añadió que del 93% anteriormente nombrado, el 38% corresponde a la voz (proyección, entonación, tono, resonancia…) y el 55% restante al lenguaje corporal como son los gestos, movimiento de ojos, de manos, posturas… Dando lugar a la regla 7%-38%-55% que hoy en día, seguimos utilizando.

Por lo tanto, educar con gritos, además, priva a nuestros hijos de muchos aprendizajes.

1. No aprenden mediante el ejemplo qué es el respeto.

2. No les proporcionamos educación saludable para el bienestar familiar y personal.

3. No les enseñamos cómo relacionarse favorablemente con otros niños o adultos.

4. No conseguimos mantener una buena relación padre-hijo, madre-hijo, o relación familiar conjunta.

5. No aprenden a autogestionar las emociones, sobretodo, manteniendo el autocontrol.

6. Puede provocar miedo en el niño, o incluso crearle un conflicto interior ante la imagen o sentimientos, que hasta ese momento tenía de su padre o de su madre.

7. No les estamos mostrando nada positivo para su desarrollo y aprendizaje.

8. Y lo más importante, estamos dejando de ser esos padres amorosos que queremos utilizar el lenguaje positivo como primer recurso para la vida futura de ellos.

¿Y qué podemos hacer los padres para no gritarles?

Cómo evitar gritar a los niños

En definitiva, educar sin gritos nos llevará a conseguir más de lo que queremos que cuando empleamos el grito para conseguirlo. Y para ello, te quiero contar que hay otras herramientas y prácticas que puedes poner en práctica si lo que deseas es una educación en valores, positiva y altamente efectiva:

- Gestión de limites
Los límites son la mejor forma de educar a nuestros hijos. Si no los tienes revisa por qué no los pones, ya que será una cuestión más tuya que del propio niño (cargo de conciencia, culpabilidad, miedo al enfrentamiento, que no deje de quererme…).

- Refuerzo positivo
Utiliza un lenguaje que lo empodere y sienta que lo entiendes. Y por supuesto, acompáñales de buena entonación, gesticulación y cuidado en tu estado corporal.

- Poner normas
¿Te imaginas una convivencia sin normas? Donde cada uno hiciera lo que quisiera sin respetar al otro… Yo no…

- Comunicación Positiva
Esto quiere decir, que siempre hay un lado positivo de las circunstancias, situaciones o conversaciones, ayuda a tu hijo o hija a reconocerlo.

- Practica la empatía
Recuerda siempre, que los niños cuando se enfadan tienen una INTENCIÓN POSITIVA. Trata de averiguar cuál es, porque en muchos casos es falta de atención y cariño (y debes estar atenta para reconocer los síntomas de la falta de afecto).

- Aléjate o evita los castigos
En mi opinión, no los recomiendo en ningún caso, soy más partidaria de hablar y negociar para llegar a un punto en común de acuerdo.

- Sé amoroso o amorosa en cualquiera de las circunstancias
Siempre da mucho amor a tus hijos ya que es un ingrediente necesario para lograr un buen crecimiento afectivo.

Si de todo lo dicho, te faltan habilidades para ponerlo en practica, la invitación que desde Guiainfantil realizamos es: primero revisa tus destrezas y después ocúpate de disfrutar de la relación con tu hijo.

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