Frases que ayudan a los padres a no gritar en las rabietas de los niños

Estas pautas ayudarán a los padres a calmarse y gestionarse ante la ira y enfado de sus hijos

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Los momentos de enfado o los berrinches de los niños pueden ser desesperantes para muchos padres. A menudo, no sabemos cómo reaccionar, ya que no queremos caer en el error de explotar y gritar o amenazar a nuestros pequeños, pero también queremos detener la situación. Por ello, a continuación conocemos más sobre la emoción del enfado y aprendemos a gestionarnos. Analizamos qué decirnos a nosotros mismos para no perder los nervios ante las rabietas de los niños.

El enfado es una emoción básica de los niños y los padres

Cuando los niños están enfadados

Las emociones de los niños y niñas, en ocasiones se encuentran como en una montaña rusa. Pueden pasar del enfado a la alegría en muy poco tiempo y al revés. Además, podemos pensar que la intensidad de la emoción es exagerada, que no entendemos el motivo aparente de esa exageración y ese hecho, en ocasiones, nos puede frustrar mucho e incluso, hacernos perder los papeles.

El enfado es una emoción considerada básica o primaria, y es lo que sentimos cuando pensamos que algo es injusto. Es un estado de malestar causado por un estímulo que nos parece contrario o que pensamos que nos puede perjudicar, es decir, la sensación de una posible amenaza ya sea a nuestros límites, propiedades, amor propio...

En ocasiones esa emoción se queda en nosotros y en nuestros pequeños más de lo que nos gustaría. Esto se debe a que una de las respuestas del enfado es el ataque; y esto hace que se sienta comodidad en ese ataque, ya que ayuda a liberar esa carga emocional, esa rabia.

Cuando los niños o los padres pasamos la tarde enfadados

Perder los nervios ante las rabietas a de los niños

El enfado, además, segrega una hormona llamada adrenalina, que es la que nos da esa energía para permanecer en ese enfado; y es que en muchas ocasiones parece que detrás de un enfado viene otro. Por ejemplo, después de un día complejo y conflictivo en el trabajo, puede resultar fácil 'saltar' por una simpleza al llegar a casa, es decir, parece que estamos más predispuestos al enfado.

Pues a nuestros hijos e hijas les pasa lo mismo. Seguro que en más de una ocasión habéis tenido la sensación de que se han pasado la tarde enfadados, y es que parece que un enfado llamo a otro..., y en ocasiones, ayudarles a que salgan de ese estado, puede traernos quebraderos de cabeza.

Pues ahora que ya sabemos todo esto acerca del enfado, nos resultará más fácil entendernos y entender a nuestros pequeños.

Frases para gestionarnos ante un berrinche de nuestros hijos

Frases para decirnos ante las rabietas de los niños

En cuanto a la forma de gestionar estas situaciones, es fundamental el diálogo interno que tenemos con nosotros mismos, es decir, qué frases nos decimos en nuestra cabeza para ayudar a calmar la situación o a empeorarla.

Aquí hago una llamada de atención: y es que esas frases que nos decimos las elegimos nosotros y nosotras. Por lo tanto, practiquemos cuanto antes esa adecuada elección de frases:

- Es normal que esté tan enfadado.

- Se le pasará rápido.

- Yo estaría igual de molesto.

- Voy a seguir relajado y respirar hondo.

- No me uniré a su caos.

- Es solo un niño y soy la persona adulta...

En mi caso, la frase que más me ayuda decirme ante el enfado o rabieta de mi hija o de alguno de mis alumnos es 'Marga, no te unas a su caos', incluso la digo en voz alta, para escucharme mejor.

Perder los papeles, amenazar con un castigo, gritar... Son respuestas fáciles por nuestra parte, pero que deben ser evitadas, pues anulan el proceso de la buena gestión emocional de nuestro hijo o hija. Es importante darse cuenta de que yo no soy la persona que está enfadada ni frustrada, respirar hondo y tomar conciencia de la situación (para mí la respiración es una potente herramienta) es fundamental en estas situaciones.

Por último, es importante no ofrecer grandes discursos ni sermones en ese momento. Nuestros pequeños están bloqueados y no escuchan. Ellos necesitan tiempo y distancia. Posiblemente nosotros también lo necesitamos y estamos en nuestro derecho de retirarnos unos minutos, por ejemplo, a otra habitación, para tomar aire.

Lidiar con las rabietas de los niños sin gritar ni perder los nervios

No gritar a los niños en sus rabietas

En resumen, cuando nuestros hijos están enfadados o tienen un momento de rabieta podemos seguir estos pasos:

1. Observarle. Decir frases como 'veo que estás enfadado, si quieres contarme algo, te escucharé con atención'. Daros cuenta de que no estamos preguntando de forma directa, estamos dándole la opción de que nos comparta.

2. Si levanta la voz, contesta, golpea..., le ofrezco un espacio para que se relaje, o un cojín que golpear, si quiere. Acompañarle si así me lo pide.

3. Trabajar mi propia gestión. Respetar su ira y enfado.

4. Una vez que esté calmado, favorecer un diálogo, teniendo en cuenta que puede volver a conectar con ese enfado. Reforzar lo que sí hizo bien y buscar en común cómo responder de forma más adecuada a esas situaciones.

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