La razón por la que gritamos a nuestros hijos y cómo podemos cambiarlo

Consejos para cambiar los gritos hacia nuestros niños por muestras de amor y cariño

Claudia Johana Mesa Córdoba

La misión de todos los padres es educar a sus hijos y hacerles de guía. Este camino en el que nuestros pequeños hacen de compañeros de viaje, en muchas ocasiones se torna oscuro, y lidiar con nuestras emociones y las de nuestros hijos puede convertirse en una verdadera batalla campal. ¿Por qué gritamos a nuestros hijos? ¿Cómo podemos cambiarlo? 

La verdadera razón por la que muchos padres gritan a sus hijos

los gritos de los padres hacia sus hijos

Cuando gritamos a nuestros hijos y damos rienda suelta a la rabia, ira o frustración, de forma casi imperceptible salen a relucir los problemas del día a día, traumas de la infancia y todas aquellas heridas que de forma inconsciente hemos ido acumulando a los largo de nuestra vida. Gritar a nuestros hijos trae graves consecuencias para su nivel emocional, afectando su autoestima.

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¿Te ha pasado alguna vez ir caminando por la calle o ir al supermercado y que tu hijo te haga un berrinche? Seguramente tu respuesta sea positiva o quizás lo hayas vivido en otro escenario. Sea del modo que sea, intenta recordar cómo lo viviste y qué sentiste en ese momento. Quizás sintieras vergüenza, rabia, enfado o todas las emociones a la vez… Ahora hazte otra pregunta: ¿sabes qué herramientas utilizaste para gestionar estas emociones?

Normalmente los padres no somos conscientes sobre cómo nos afectan los malos comportamientos de nuestros hijos y qué herramientas usamos para hacer frente a estas situaciones, lo que se traduce en ‘falta de autoconocimiento personal’. Razones por las cuales solemos gritar o huir del escenario que nos incomoda. Por eso, ante la pregunta sobre la razón por la que algunos padres gritan a sus hijos, la respuesta solo es una: ‘no saben gestionar sus emociones’.

Si te sientes identificado con lo dicho anteriormente, déjame decirte que no es raro, pues todos los seres humanos en mayor o menor medida vamos aprendiendo por el camino y nos encontramos con situaciones que no sabemos gestionar. La diferencia está en querer aprender para cambiar los gritos por tranquilidad y afinidad con nuestros pequeños.

El sufrimiento que se genera en los niños cuando les gritamos no suele estar a la vista de los adultos, ya que nuestro consciente está en otro lugar, en cosas como tender la ropa, hacer la cena, el trabajo, el teléfono, nuestras emociones… No somos conscientes de las consecuencias fatales que tiene en la autoestima de los niños y del impacto que tendrá para ellos en la vida adulta.

De hecho, puede que esto te resuene, y que uno de los motivos por los cuales gritas a tus hijos esté asociado con lo que tus padres hicieron contigo cuando eras pequeño. De aquí, la importancia de que los padres nos interesemos por el autoconocimiento personal y busquemos otras alternativas que nos ayuden a relacionarnos de forma más amorosa con nuestros hijos.

7 herramientas para sustituir los gritos a nuestros hijos por amor

sustituir los gritos por amor

A lo largo de nuestra vida aprendemos inmensidad de cosas, sin embargo, hay un aprendizaje que va más allá de lo que nos enseñaron en la vieja escuela: aprender a diferenciar lo que sentimos y herramientas para poder gestionar aquello que nos incomoda. Te dejo algunos trucos que pueden ayudarte a relacionarte de forma eficaz y amorosa con tus hijos y sin gritos.

1. Elimina la barrera mental de que no es posible educar sin gritos
Puede que pienses que no es posible que tus hijos te hagan caso sin gritar, pero esto es solo una barrera que ponemos inconscientemente. Piensa en esto: ¿hay alguien más que te lleve al límite, pero que no te atrevas a levantar la voz? Si lo haces con otros, también lo puedes hacer con tus pequeños.

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2. Realiza alguna actividad que te ayude a mover la energía antes de entrar en contacto con tu pequeño
Sacar momentos diarios para ti, para hacer algún deporte, yoga, o meditación, te ayuda a estar en contacto con tu mundo interior y con tus emociones, por tanto, armonizas la relación con los demás.

3. Utiliza la respiración consciente
Cuando sientas que vas a estallar, tómate unos instantes para cerrar los ojos y respirar. Solo céntrate en tu respiración y síguela, después pregúntate qué otras alternativas tienes.

4. Encuentra formas más flexibles para tu pequeño
Puede que te ayude cambiar el orden de los hábitos o hacer algunos cambios que sean más flexibles para tu pequeño. Un niño que está acostumbrado a ser guiado mediante gritos notará una clara diferencia cuando dejes de hacerlo y estará más receptivo a los cambios.

5. Ten compasión de ti mismo
Si te frustras y tienes sentimiento de culpabilidad por gritar a tu hijo, trátate con amor y piensa que igual que él estás aprendiendo a gestionar y canalizar tus emociones. ¡Perdónate y no dejes de intentarlo!

6. Reconócete los pequeños avances
Puede que notes cómo tu pequeño empieza a cambiar y aquí lo habitual es pensar que está madurando y, aunque esto es cierto, piensa que hay niños que cambian y van a peor. Si tu hijo cambia comportamientos para mejor es porque lo estás haciendo muy bien. ¡Reconócetelo!

7. Pide perdón a tu hijo cuando no hayas podido contenerte
No existen padres perfectos y todos erramos en mayor o menor medida. Pedir perdón a nuestros hijos les enseña el valor de la humildad, la importancia de reconocernos vulnerables y, sobre todo, une el lazo familiar a pesar de la equivocación.

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