Hablar bonito a los niños. La importancia del lenguaje en la educación

Por qué hemos de tener cuidado con las palabras que decimos a los hijos

Jimena Ocampo Lozano

Hablar con nuestros hijos es muy importante, pero tan importante es favorecer la comunicación con ellos, como la manera que tenemos de hacerlo. En ocasiones no somos conscientes del poder que tienen las palabras, por eso es fundamental saber cómo puede influir en los niños  la manera que tenemos de comunicarnos con ellos. 

Hablar bonito a los niños no significa decirles sólo cosas buenas o positivas. Hablar bonito es tratar de no gritar, de modular nuestro tono de voz, es evitar decir cosas de las que "luego nos arrepentimos". Debemos tener muy presente que las palabras pueden tener la misma carga emocional o más que un abrazo o un beso.

La importancia de hablar bonito a los niños 

Hablar bonito a los niños

Pensemos las veces que hemos dicho o hemos oído decir a un niño frases como... "no puedo contigo", (un día que nuestro hijo esté especialmente "intenso", y no hace caso) o un niño rompe algo y le soltamos "que torpe eres" o "eres un manazas" o llora por que le hemos regañado y le decimos " no seas llorica" . Palabras duras, sí, pero que en algún momento a algunos de nosotros se nos pueden escapar. Estas palabras, o más bien su significado, van directamente al centro del niño, a su autoestima y la seguridad en sí mismo. Recordemos que la seguridad de los pequeños , su autoestima, se va formando sobre la imagen que las figuras de referencia tienen de él, es decir, sobre lo que papá y mamá piensan de él. 

Pero no son solo las palabras las que pueden herir, sino también, el cómo las decimos. El tono que empleamos en ocasiones puede ser agresivo, (¡¡¡¡Te quieres parar!!!!!), gritamos, hablamos mal, y no nos damos cuenta de la carga emocional que tienen nuestros mensajes. 

Si estamos intentando que nuestro hijo se calme, porque está nervioso, o está llorando por algo, y le grito, no sólo no le tranquilizamos , sino que aumentamos su malestar

Además no es fácil de compensar o mitigar el daño. Si tratamos de compensar ese "eres tonto" de un día, con un "eres especial" otro, nos mostramos ambivalentes con los niños, (¿tan pronto soy el mejor como soy tonto?) y les genera más inseguridad, no saben que esperar o cómo actuar en ocasiones. 

Si a menudo perdemos la paciencia, les gritamos, le hablamos de manera muy cortante, pero a la vez les decimos que son lo que más queremos en el mundo y que son los mejores, les enseñamos un patrón de conducta muy contradictorio, (¿se puede hablar mal a quien queremos?) 

Este es otro aspecto a tener en cuenta. Los adultos modelamos la conducta de los niños, y se convierten un poco en nuestro reflejo. Si acostumbro a gritar es normal que mi hijo grite, si le digo que es tonto, seguramente un día me lo diga a mí, o a otros niños porque aprenden que esa es la forma de relacionarse con los demás.  

Pensemos en nosotros como adultos, ¿acaso no nos hace daño que nos hablen mal, o nos griten o nos digan que somos torpes? ¿Acaso no puede hacernos dudar de nosotros mismos o dañar nuestra autoestima si quien me lo dice es importante para nosotros? 

Qué es hablar bonito a los niños

¿Qué es hablar bonito a los niños? Hablar bonito es no gritar, hablarles bien, con cariño y respeto. Es emplear un lenguaje positivo, que no quiere decir que les digamos sólo cosas buenas, sino que evitemos expresiones como  "eres un llorica" o "pareces tonto".  Es hablarles con un tono cálido, con cariño, pero sin ser "ñoños". Es  entender que la carga emocional que imprimimos a lo que les decimos afecta directamente a su autoestima y su autoconcepto. 

Por lo tanto, podemos decir que hablar a los niños bien:

Es bueno para su desarrollo emocional, psicológico y social.

- Influye en su autoestima y la seguridad en sí mismos.

Moldean un tipo de conducta respetuosa con los demás.