La impactante forma en la que interpretan los niños nuestras palabras

El mensaje que queda tras las palabras que decimos a nuestros hijos

Alba Caraballo Folgado

El lenguaje, o más bien, la manera de usarlo, es fundamental cuando hablamos con los niños. Si hay que tener especial cuidado con las cosas que decimos, o mejor aun, con cómo lo decimos, debemos extremar aun más el cuidado cuando nos dirigimos a nuestros hijos.

Y es que, no imaginas cómo interpretan los niños nuestras palabras. La manera de hablarles puede llevarles a tener una buena autoestima y sentirse queridos o a creerse tontos, torpes, inseguros y poco queridos.

Así interpretan los niños nuestras palabras

La forma en la que interpretan los niños nuestras palabras

Esta tabla muestra conversaciones habituales que surgen en una familia. Y es que, en ocasiones el estrés, los agobios o las prisas nos hacen hablar mal a los niños, quizás no le demos importancia, pero aquí se pone de manifiesto qué es lo que interpretan ellos y cómo cala en sus emociones. Seguro que tu intención no es llamarle tonto, torpe o malo, eso seguro, pero es lo que al final transmiten muchas de las palabras que les decimos. ¿Acaso a nosotros no nos ocurriría si constantemente nos hablan con esos modos?

Cuando les decimos cosas como "¿no lo entiendes?, ¿acaso no te lo he repetido mil veces?", el mensaje que queda en nuestros hijos es que no se enteran de nada, que son tontos y que no entienden las cosas. Su sensibilidad es mucho mayor que la de un adulto, está inmadura, aun no se ha fortalecido y esto no les lleva a desdramatizar o a restar importancia.

Por el contrario, les lleva a pensar que sus padres les tratan de inútiles. En esta situación, quizás sería mejor respirar, dejar el estrés a un lado, ya que el niño no tiene la culpa de los agobios de los adultos, y pedir amablemente al niño que vuelva a intentarlo, ya sea hacer los deberes o recoger bien la habitación.

¿Es fácil? No, no lo es. ¿Es imposible? Por supuesto que no. Es posible y además tiene muchísimas ventajas para nuestros hijos. 

La diferencia entre utilizar el lenguaje despectivo hacia los niños o el lenguaje afectivo es la felicidad de nuestros hijos. Y es que, las palabras, quedan inscritas en nuestra personalidad como un tatuaje en la piel. Pueden construir o destruir. 

Desventajas de hablar mal a los hijos

  • Se sentirán poco queridos.
  • Aplicarán esas etiquetas y realmente se creerán tontos, torpes, malos o molesto. 
  • Su autoestima se verá resentida.
  • Aumentarán los conflictos en casa.
  • El niño seguirá nuestro ejemplo y terminará hablándonos mal a nosotros y a la gente de su entorno.
  • Se sentirán menospreciados.

Ventajas de usar un lenguaje afectivo con los niños

  • Se sentirán queridos.
  • Se esforzarán por hacer las cosas cada vez mejor.
  • Estarán motivados.
  • Serán más felices.
  • Su actitud será mucho más positiva a la hora de afrontar sus retos o su día a día.
  • La relación entre padres e hijos será mucho más fluida y menos conflictiva.