Cómo enseñar al niño a enfrentarse a las palabras ofensivas

Técnicas para responder a las palabras tóxicas de otros niños sin violencia

Alba Caraballo Folgado

"Mamá, Juan dice que soy tonto", "hoy se han reído de cómo hablo", "los niños me llaman gafotas"... Personas ofensivas y tóxicas que intentan hacer daño a través de la palabra las ha habido siempre y siempre las habrá.

A lo largo de la vida hemos de enfrentarnos a ellos. Nosotros, que ya somos adultos, tenemos más argumentos para defendernos de esas personas o de esos insultos que duelen, pero ¿y nuestros hijos?, ¿cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las palabras ofensivas de otros niños?, ¿cómo hacerlo sin violencia pero con contundencia?

Ayudar al niño a enfrentarse a las palabras ofensivas sin violencia

Defenderse de las palabras ofensivas en la infancia

Todos los padres hemos escuchado en alguna ocasión a nuestros hijos quejarse porque un amigo o un compañero les han insultado o dicho algunas palabras ofensivas. Llegan a casa afectados porque les han llamado "bajitos", "idiotas", "delgaduchos", "carabola", "gafotas"... El insulto puede ser por cualquier nimiedad o por algo que realmente afecta al niño. 

Muchos niños carecen de habilidades necesarias para responder a esos insultos, no tienen la agilidad mental para poder ser ingenioso y salir reforzados cuando alguien les insulta. Es por ello que, en ocasiones, agachan la cabeza y siguen su camino, algo que hace fuerte a quien insulta y hace daño a la víctima de esas palabras. 

Sin embargo, no podemos dejar que nuestro hijo viva "arrodillado", sometido a las palabras tóxicas de otros niños. Hemos de enseñarle a actuar, a solucionar esa situación. Eso sí, ha de hacerlo sin violencia y sin agresividad, evitando que caiga en la pelea, y eso... ¡es posible!

6 técnicas para enseñar al niño a enfrentarse a los insultos sin violencia

¿Qué podemos hacer para ayudarles? No estaremos en su día a día en el colegio, son ellos los que han de enfrentarse a las palabras ofensivas de otros niños. Enseñar a nuestros hijos a insultar más alto o más fuerte no es una buena solución. No les dará las herramientas necesarias para afrontar adversidades y además, al final terminarán ellos pagando el pato por haber dicho la palabrota más grande o por haber pegado al otro niño. Lo mejor para enfrentarse a quien ofende es:

- Recurrir a la indiferencia, representada en refranes como "a palabras necias, oídos sordos" o "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio". Si los niños se enfadan, lloran o reaccionan con violencia le estarán dando argumentos a ese niño que ofende para que siga haciéndolo porque sabe que sus palabras tienen un impacto y desea verlo. Mirarle con desdén y seguir jugando, le desarmará.

- Responder con frases ingeniosas como "¿no se te ha ocurrido nada mejor?, ¿eso es lo más inteligente que puedes decir?" Sin insultar, ni gritar, el niño ha dejado en evidencia a ese compañero que intenta reírse de él. 

- Sonreír: cuando el niño que intenta burlarse de nuestro hijo recibe una sonrisa o una carcajada por respuesta se quedará sin palabras. Lo que intentaba hacer no funcionó y provocó el efecto contrario al que esperaba.

- Decir un simple... "¿y?". Por ejemplo, "¿eres un enano?"... "¿y?"; "¿tus zapatillas son muy horteras?"... "¿y?" Es una manera de mostrar indiferencia ante esas palabras ofensivas, el niño que insulta se acabará aburriendo al ver que lo que dice no tiene efecto ninguno sobre tu hijo.

- Contraatacar con un halago: si critican el aspecto físico del niño y le llaman gordo, alto, bajo, flacucho o gafotas, basta un simple "¿tu eres muy guapo?". 

- Otra técnica recomendada y muy usada en artes marciales como el Aikido o el judo para derrotar al adversario sin lastimarlo es desviar la atención del otro niño. Por ejemplo, si le dicen, "Tu camiseta es horrorosa", el niño puede atraer la atención hacia otro tema diciendo: "Pedro, Sara y los demás están jugando al fútbol, ¿vamos con ellos?" 

Quizás a tu hijo no le salga este tipo de respuesta positiva ante palabras tóxicas a la primera, ni a la segunda, pero si insistes en que es la mejor manera de responder a un ataque verbal, sin violencia y con el ingenio, acabará haciéndolo. Podéis practicar en casa, creando situaciones en las que tu le dices algunas palabras ofensivas al niño y ayudándole a responder a ellas.