Cómo ayudar a los niños a no rendirse y a ser más constantes

Consejos para enseñar a nuestros hijos a esforzarse y a luchar por lo que quieren ¡siempre!

Gabriela Matienzo, Psicóloga infantil
En este artículo
  1. 18 de agosto - Día de Nunca Rendirse o Never Give Up Day para niños
  2. ¿Por qué enseñar a los niños a no rendirse y a ser más constantes?
  3. 6 consejos para fomentar que los niños se esfuercen por sus metas
  4. Más formas de lograr que los niños no se rindan tan fácilmente

El fracaso es parte de la vida; desde ahí aprendemos y desde ahí nos volvemos más fuertes. Debemos enseñar a los niños a aprender de sus errores pero, para ello, deben ser constantes, determinados, comprometidos y luchadores con sus metas. A continuación analizamos cómo podemos enseñar a nuestro hijo a no rendirse nunca. El esfuerzo siempre suele merecer la pena.

18 de agosto - Día de Nunca Rendirse o Never Give Up Day para niños

Ayudar a los niños a ser constantes

Cada 18 de agosto se celebra el Día de Nunca Rendirse o Never Give Up Day, una fecha para valorar la perseverancia, reconocer los esfuerzos y recordar que pedir ayuda o avanzar poco a poco forma parte de no abandonar una meta. Por ejemplo, los bebés parecen tenerlo muy claro: se mantienen enfocados en su objetivo, trabajan duro para conseguirlo y desafían los obstáculos.

Ellos son constantes y persistentes (ya que se mantienen intentando una y otra vez no importando cuantas veces fallen); son luchadores incansables y no se detienen hasta que lo consiguen pero entonces... aparece una nueva meta y el ciclo se repite. ¡Y en solo un año pasan tantas cosas! ¿Cierto? Si no fuera de esa forma, un bebé jamás lograría gatear, caminar o hablar, por decir algo.

Entonces de pronto ese bebé invencible se convierte en un niño que se resiste a volver a subir a la bicicleta después de la primera caída. Obviamente hay muchas variables que influyen en nuestra forma de ir enfrentando el fracaso a medida que crecemos como nuestro propio temperamento, experiencias y la forma en que nuestros padres nos alientan en esos momentos a seguir intentando.

Es por ello que el desistimiento infantil no suele deberse solo a la pereza, sino que es un proceso complejo en el que pueden intervenir factores emocionales, cognitivos, conductuales, ambientales y hasta físicos. Algunos niños abandonan actividades porque temen equivocarse, sienten mucha frustración, buscan hacerlo todo de forma perfecta o creen que no tienen la capacidad suficiente.

¿Por qué enseñar a los niños a no rendirse y a ser más constantes?

Tips para enseñar a los niños a ser constantes

Desafortunadamente a medida que crecemos parecemos ir perdiendo esa maravillosa capacidad de enfrentar el fracaso y seguir intentando, ignorando la frustración que nos genera. Pronto nos damos cuenta de que hay seres estupendos que están dispuestos a cualquier cosa por ayudarnos a lograr lo que deseamos tratando de que no tengamos que esforzarnos demasiado.

También nos evitan lidiar durante mucho tiempo con las emociones negativas que nos trae la derrota. ¿Cómo hacemos para enseñar a nuestro hijo que debe seguir apostando por el esfuerzo sin rendirse?, más cuando pueden influir la dificultad para mantener la atención, la falta de planificación o no saber por dónde empezar. Si a los adultos nos cuesta, a los niños mucho más.

En el entorno familiar y académico pueden tener injerencia la presión excesiva, las comparaciones, las críticas, la falta de apoyo o una competencia constante, ya que pueden disminuir la motivación en los niños. Por otro lado, el cansancio, el hambre, la falta de sueño o incluso una actividad poco adecuada para su edad también pueden llevarlos a desistir definitivamente.

Antes de insistir en que el niño continúe, primero hay que averiguar qué le está haciendo abandonar porque no es lo mismo necesitar un breve descanso, solicitar ayuda o solo fijar una meta más pequeña que evitar cualquier reto por miedo a fallar o si se trata de un temor general al fracaso. Cuando logremos identificar eso, podemos ayudar al niño de una manera integral.

6 consejos para fomentar que los niños se esfuercen por sus metas

Cómo hacer que los niños se esfuercen

Aquí, algunos consejos para ayudar a nuestros hijos a volver a ser aquellos bebés incansables que no se dejaban derrotar ni se rendían fácilmente:

1. Déjalo hacer las cosas por sí solo

Es importante mantenernos cerca y alentarlos a hacer aquellas cosas que les causan temor o incertidumbre. Déjales pensar, idear y resolver solos las situaciones que sean posibles, trata de no sobreprotegerlos ni ahorrarles esfuerzo. Entre más problemas tengan que resolver y nuevas situaciones afrontar, mejores habilidades de logro y de tolerancia a la frustración tendrán.

2. Enséñales con el ejemplo

Si nosotros tenemos dificultad en manejar nuestras emociones ante el fracaso, nos frustramos terriblemente cuando algo no sale como esperamos y abandonamos el objetivo, ese será el patrón que nuestros hijos seguirán no importa cuánto les tratemos de explicar lo contrario. Ellos aprenden de nuestro ejemplo, no solo de nuestras palabras.

3. Ayúdale a desarrollar su 'tolerancia al esfuerzo'

Es importante ayudarles a entender la relación entre el esfuerzo y los buenos resultados. Cuando se trate de un objetivo ambicioso, ayúdale a alcanzarlo a través de pequeñas metas que sean realistas y que irán dándole seguridad. Aliéntalo a seguir, aunque haya fallado y celebra con él los pequeños triunfos. Elogia el esfuerzo y la constancia, no solo el resultado.

Más formas de lograr que los niños no se rindan tan fácilmente

Cómo lograr que un niño no se rinda tan fácil

4. Enséñale a descubrir las enseñanzas de los fracasos

Cuando esté frustrado o triste porque algo no resultó como esperaba ayúdale a descubrir las pequeñas lecciones que le dejó este intento. Por ejemplo, si tuvo una mala nota en un examen ayúdale a analizar el tipo de errores que cometió y a ver esto como algo que le ayudará mucho la próxima vez.

5. Déjalo que se frustre

Aunque detestamos ver a nuestros hijos tristes o enojados, no por eso debemos ceder ante todos sus deseos. Esto solo hace que la próxima vez ante una situación similar su reacción sea más intensa y su frustración mayor. Acompañar la frustración no significa dejarlo solo, sino que es ayudarlo a calmarse y retomar el reto cuando esté preparado.

6. Ayúdale a ver los fracasos de forma distinta

Si desde que son pequeñitos les hacemos ver a través de cuentos, anécdotas y de sus propias experiencias que es 'normal' equivocarse, que para lograr hacer algo difícil hay que recorrer un camino y realizar una serie de intentos de los que se va aprendiendo, ayudaremos a que tengan una mucho mejor forma de enfrentar el fracaso y perseverar. Si nos dice 'no puedo' o 'me rindo', debemos contestarle que esta vez no ha salido bien, que es normal y debe tener paciencia.

Cosas que hacemos sin darnos cuenta que enseñan a un niño a rendirse

Cosas que hacen que un niño se rinda

A veces, con la mejor intención de proteger a nuestros hijos, evitarles frustraciones o facilitarles el camino, los padres terminamos transmitiéndoles que es mejor abandonar un proyecto cuando alguna parte del proceso se complica. Debemos saber que estas actitudes cotidianas pueden debilitar poco a poco su confianza, su autonomía y su capacidad de esforzarse:

  • Resolver inmediatamente lo que le cuesta.
  • Criticar sus errores o exigir resultados perfectos.
  • Compararlo con sus hermanos, compañeros u otros niños.
  • Inscribirlo en actividades muy difíciles o sobrecargar su horario.
  • Retirar el cariño, la atención o los elogios si no alcanza la meta.

La perseverancia no consiste en obligar a un niño a continuar ciertas actividades a cualquier precio. También implica enseñarle cuándo debe descansar, pedir ayuda a un compañero, amigo o adulto, modificar una meta que parece poco realista o que le exige demasiado, o incluso abandonar de forma razonada cierta actividad que en ese punto ya no es adecuada para él y lo está estresando.

Fundamentalmente el objetivo es acompañarlo sin hacer las cosas por él, reconocer sus avances y ayudarlo a encontrar nuevas estrategias cuando algo no funciona. Así, el niño aprenderá que detenerse por un momento, cambiar de plan en el camino o solicitar apoyo a alguien con experiencia no significa fracasar, sino seguir avanzando pero de una manera más sana.

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