Estrategias para captar la atención de los niños más pequeños

Cómo lograr que los niños nos presten atención

Jimena Ocampo Lozano

Una de las cuestiones que más nos plantean los padres en la consulta, es cómo lograr que su hijos les presten atención. "Le hablo y es como si no me oyera", "le tengo que repetir las cosas mil veces para que me haga caso" son unas de las frases más repetidas por los papás, y en ocasiones también de los profes de esos peques.

Sin embargo, los padres podemos ponen en marcha estrategias para captar la atención de los niños más pequeños.

La evolución de la atención en la infancia

Cómo captar la atención de los niños

Lo primero que tenemos que aclarar es qué es la atención y algunas pinceladas sobre cómo evoluciona, ya que la capacidad atencional de los niños depende en parte de la edad que tengan, aunque también influyen otros aspectos como el interés del niño en la actividad, y de que no haya problemas específicos en este proceso.

En líneas generales y si detenernos demasiado en su definición, la atención es un proceso por el cual podemos dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio, los más relevantes, o bien sobre la ejecución de determinadas acciones que consideramos más adecuadas entre las posibles. Es decir, un proceso que nos permite fijarnos en unos estímulos y no en otros, y controlar y orientar nuestra actividad hacia un objetivo.  

La atención puede ser de diversos tipos pero la que nos interesa en esta ocasión es la atención voluntaria, es decir, en la que el sujeto decide atender, (mientras que la atención involuntaria o pasiva es el poder del estímulo el que atrae al sujeto, por ejemplo un juguete con colores o las imágenes de un libro).

La capacidad atencional de los niños va evolucionando y mejorando a lo largo del desarrollo, así al comienzo de la etapa infantil, la atención del niño se centra en los objetos que le rodean, que pueden manipular y les resultan interesantes. Por lo que el interés es fundamental para que el niño preste atención  a un objeto, y no a otro. Y si aparece otro objeto más interesante, deja de fijarse en el primero y se fija en el nuevo. Por lo que es normal que los niños pequeños pasen de una acción a otra con frecuencia, ( y no necesariamente hay un problema atencional).

Según van creciendo, (sobre los 3 - 4 años) su atención se vuelve más estable y pueden  permanecer más tiempo haciendo una actividad, (jugando principalmente). Pueden estar 30 minutos jugando al mismo juego, y a los 5 - 6 años aumenta hasta la hora y media. 

Este aumento de la estabilidad de la atención se puede observar también cuando el niño observa láminas, escucha relatos y cuentos, etc. 

El cambio fundamental en la atención en los niños, es la capacidad de dirigirla de manera consciente y voluntaria, y mantenerla en objetos o actividades, y en esto el papel de los adultos que le rodean (padres y profesores), sirve de gran ayuda, ( les enseñan cuál es el objeto al que tienen que atender, les sirven de guía). 

Es decir, la capacidad de atención de los niños depende por un lado de su nivel de desarrollo y del interés que los objetos y las tareas despierten en ellos.  A los niños les resulta difícil concentrarse dentro de una actividad monótona y poco atractiva, y esta característica de la atención en los niños constituye uno de los pilares fundamentales, para entender por qué los niños atienden a una actividad y no a otra y por qué cambian frecuentemente de actividad. 

Cómo conseguir la atención de los niños más pequeños

Por lo tanto, algunas estrategias para captar la atención en los niños son:

- Si lo que quiero es que me escuche cuando le hablo, o le explico algo, es importante hablarle directamente, llamándoles por su nombre, mirándole, y asegurándome que él también me mira. De esta consigo que me preste atención.

- Por otro lado, teniendo en cuenta que su capacidad de atención es limitada, no debemos extendernos en largas charlas, sino que tenemos que ser claros y concisos. Procurar que participe en el diálogo, para que se mantenga activo, (le pregunto si lo ha entendido, o si le parece bien, o si algo le gusta).

- Presentarle tareas que le resulten atractivas y tengan en cuenta sus gustos e intereses. Puede que no le guste hacer puzzles por ejemplo, pero si es de sus dibujos favoritos tal vez le apetezca más.

- Si las actividades son "activas" mejor que pasivas. Es decir, en actividades en las que tenga que hacer algo estará más atento que a tareas en las que sólo tenga que mirar, u observar, o escuchar.

- Entender que a los niños les gusta jugar más que otra cosa, por lo que si les planteamos actividades lúdicas, nos aseguramos su atención al menos un ratito.