Actividades para enseñar a los niños a resolver conflictos

Juegos y cuentos para ayudar a los niños a afrontar problemas

Jimena Ocampo Lozano

El juego es una parte muy importante y fundamental para la vida y el desarrollo del niño y es la vía para elaborar y expresar los sentimientos y para desarrollar todo tipo de competencias intelectuales, sociales y morales. 

El juego y las actividades infantiles son un recurso muy útil para trabajar con los niños, y en este caso nos van a servir como recurso para enseñar a los niños a resolver problemas y conflictos.

Cómo enseñar a los niños a resolver conflictos

Actividades para enseñar a los niños a resolver conflictos

En estos juegos se plantean situaciones de conflicto, o que utilizan algún aspecto relacionado con éstas y permiten experimentar personalmente, con situaciones sacadas de la realidad, las distintas alternativas que tenemos para resolver los problemas a los que nos enfrentamos. 

Los pasos para enseñar a los niños a resolver conflictos podemos resumirlos en:

 - Ayudar al niño a identificar el problema y expresarlo correctamente.

- Ayudar al niño a generar soluciones.  “¿Cómo podemos solucionar este problema?” permitir el niño genere una variedad de soluciones positivas para el problema y ayudarle a generar ideas si no se le ocurre ninguna, (podemos poner ejemplo pasados). Podemos ver qué soluciones son positivas y cuáles negativas, (¿Pegar sería buena solución?)

- Probar una de las soluciones. Parte de la solución de problemas es ensayo y error, por lo que si la primera solución no funciona, probaremos con otra!

- Recordar al niño los pasos seguidos para resolver el problema. Recordando el proceso de resolución de problemas, desde la identificación del problema de encontrar una solución que funcione, ayudará al niño a interiorizar los pasos para que puedan trabajar en pro de la solución de un problema de manera más independiente más tarde.

- Elogiar al niño cuando resuelve el problema, y reforzar esas conductas.

Ideas de actividades para enseñar a los niños a solucionar sus problemas

En casa, podemos utilizar cuentos, juegos, o partir de situaciones cotidianas para favorecer la adquisición y desarrollo de habilidades que ayuden a nuestro hijo a solucionar problemas y conflictos. 

Las lecturas y los cuentos son una herramienta muy útiles para los padres para enseñar y ayudar a los más pequeños a resolver problemas y conflictos. Podemos incluirlos en su rutina diaria de lectura o en la hora del cuento antes de dormir. Podemos leerlo nosotros o que lo lean ellos, y mientras leemos o después de la lectura podemos hacer algunas preguntas, como estas:

- ¿Qué le ha pasado al protagonista o los protagonistas?

- ¿Cómo ha solucionado el problema?

- ¿Qué podría haber hecho? Otras soluciones o alternativas.

- ¿Nos ocurre esto alguna vez a nosotros?

- ¿Qué haríamos nosotros o qué hacemos en una situación parecida?

El cuento nos ayuda a plantear problemas si necesidad de focalizar en el niño, sino que se plantean las soluciones a través de otro personaje y les ayuda a reflexionar y a buscar soluciones creativas a los conflictos y problemas. 

Algunos cuentos:

- Hacer Amigos, Así no se juega, Elena y el camino azul, forma parte de la Colección Cuento Contigo, dirigida a niños entre los 6 y 10 años ( y a sus familias), especialmente a aquellos más inquietos, más impulsivos, que tienen más dificultades para controlar sus emociones. Son especialmente indicado para niños con Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o Asperger pero podemos utilizarlos con todos los niños, con o sin dificultades.

- Begoña Ibarrola tiene una magnífica colección de libros y cuentos para trabajar inteligencia emocional, convivencia, conflictos...

- Dos Monstruos. David McKee. Dos monstruos viven en caras opuestas de una montaña, y no se ponen de acuerdo en si el día comienza o la noche termina. Los monstruos se insultan el uno al otro y se lanzan rocas, hasta que hacen un descubrimiento sorprendente. Edad recomendada: + 3

También podemos realizar juegos cooperativos en los que llegar a la solución no es posible sin el trabajo conjunto de todos los que participan. Por ejemplo, podemos jugar al Tangram, o hacer puzzles en grupo, pero podemos hacerlo bajo la condición de que no podemos hablar entre nosotros, o que sólo tenemos una mano para jugar  y analizar después qué ha ocurrido, por qué ha sido más difícil resolver el puzzle, la importancia de comunicarnos entre nosotros, de pedir ayuda, etc... 

En definitiva se trata de que los niños a través del juego o de las lecturas puedan adquirir habilidades o  practicar cómo resolver problemas del día a día, o conflictos con otros niños,  los hermanos, o con los propios padres, que se paren a pensar y analicen las situaciones para llegar a una solución satisfactoria.