Beneficios (y algún pero) de que los hermanos compartan habitación

La decisión de que los niños duerman en la misma habitación depende de los padres pero también de los hijos

Sandra Llorente

El tema de compartir habitación siempre suele ser algo polémico, ya que siempre parece que hay dos argumentos que se tensan entre sí: la fraternidad vs. la independencia. ¿Es bueno o no juntar a los hermanos en una misma habitación? Es una pregunta que se suelen hacer los padres cuando las necesidades lo requieren o incluso porque los mismos hermanos lo piden o lo rechazan. Pues no hay una respuesta sencilla, pero lo cierto es que la mayoría de expertos coinciden en que hay muchos beneficios en que los hermanos compartan habitación.

Qué aporta al niño compartir habitación con su hermano

compartir habitación entre hermanos

Es importante tener en cuenta que aunque en general se considera que tiene más ventajas que inconvenientes, no significa que con tus hijos funcione al 100%, ya que también hay otras variables qué hay que tener en cuenta: la edad de los niños, el carácter de los mismos, la armonía familiar, la capacidad de resolver conflictos... De todo ello hablaremos más adelante, pero primero veamos todos los beneficios que tiene que los hermanos duerman en la misma habitación.

- Existe mayor complicidad entre hermanos
Por lo general, el hecho de que duerman juntos mejora la relación entre hermanos, permitiendo que haya una complicidad única entre ellos. Al aprender a compartir el espacio, aprenden a respetarse y a entender las necesidades del otro, fortaleciendo el vínculo afectivo entre ambos.

- Aumenta el sentimiento de seguridad
Sobre todo cuando son pequeños, dormir juntos les aporta mucha seguridad. Los miedos nocturnos suelen desaparecer gracias a la compañía del hermano o hermana que acompaña en las noches en la habitación. 

- Se unifican las rutinas del sueño
El hecho de poder irse juntos a la cama favorece que las rutinas del sueño se complementen a la perfección, de modo que irse a dormir es mucho más sencillo tanto para los padres como para los hijos. Aunque por lo general se considera que compartir habitación mejora lo hábitos del sueño, hay casos en que puede alterar el ritmo de sueño de uno de los hermanos, principalmente en el caso de problemas del sueño de alguno de ellos. Pero en general los niños se suelen adaptar bien y no tienen mayor problema en despertarse por una pesadilla puntual de su hermano. Es más, puede que incluso llegue mamá a socorrer y el otro no se haya despertado.

- Se aprenden estrategias de convivencia
La convivencia es una capacidad social básica que todos los seres humanos necesitamos desarrollar tarde o temprano. Los hermanos que comparten habitación suelen aprender ciertas estrategias de convivencia de forma natural, lo que les ayuda en su etapa adulta y en sus relaciones sociales para toda la vida. La resolución de conflictos en equipo, la solidaridad, compartir o la empatía son algunas de esas estrategias que se aprenden en esa convivencia entre hermanos.

- Aprenden a aceptar al otro tal y como es
Compartir habitación requiere mucha tolerancia y respeto constante, por las partes implicadas en todo momento. Uno de los aprendizajes mayores en este sentido cuando los hermanos duermen en la misma habitación es la aceptación del otro, siempre sin romper los límites propios personales.

- Se vuelven más responsables
Si las tareas y espacios están bien delimitados, los hermanos suelen responder con una actitud responsable en la que deben mantener espacios comunes limpios, no usar los juguetes del otro a menos que se los pidan o ayudar al hermano o hermana en ciertas situaciones.

- Se enseña y se aprende a compartir
Parece un trabalenguas pero uno de los mayores beneficios de que los hermanos compartan habitación es que los niños aprenden a compartir. Los hermanos que han convivido juntos en la misma habitación durante años desarrollan mucho mejor esta capacidad de desprenderse de lo suyo para convertirlo en algo común.

Consejos para que compartir habitación entre hermanos sea un éxito

niños que comparten la misma habitación

Como ya hemos dicho, el hecho de que los hermanos compartan habitación puede tener muchas ventajas, pero no necesariamente estas se cumplirán al 100%. Algunos hermanos nunca logran llevarse bien compartiendo habitación y los padres también deben estar preparados para esto, ya que el éxito de la experiencia depende de muchos factores, algunos de ellos fuera del alcance de los papás. Sin embargo, papá y mamá también pueden ayudar y fomentar a que la convivencia sea la adecuada. ¡Toma nota!

- Evita obligarlos a dormir en la misma habitación
Si hay suficiente espacio en la casa, la decisión de dormir en la misma habitación debería ser de los hermanos, o al menos sentirse predispuestos a probar qué tal. Si se sienten obligados a convivir o lo hacen por hacer felices a sus padres, la experiencia tiene mucha menos probabilidad de funcionar. Cuando se debe compartir habitación por necesidades de espacio, entonces es importante que los hermanos entiendan esto, que se hable con ellos para que comprendan la situación.

- Actúa como mediador
Es importante que papá y mamá actúen como buenos mediadores ante los conflictos que queramos o no se acabarán presentando en algún momento. El papel de un mediador es el de favorecer el diálogo y la comprensión entre hermanos para que sean ellos los que logren solucionar la situación. No se trata de juzgar o de decir frases tipo ‘a mí no me metáis’, sino de ayudarles a ver lo que ocurre con otra perspectiva, favoreciendo la empatía y la comprensión entre ambas partes.

- Favorece espacios individuales dentro de la casa
Jugar, hacer los deberes, pasar un rato de descanso y dormir compartiendo el espacio en todo momento puede llegar a ser demasiado para los hermanos que de vez en cuando necesitan algo de autonomía. Por eso es importante buscar pequeños espacios de la casa que sean solo de ellos. Por ejemplo, un rincón de juegos o de lectura que le permita a cada hermano estar solo sin la compañía del otro. Por supuesto, estos espacios se deben respetar por toda la familia. Además, aunque visualmente sean abiertos es importante que estén delimitados de alguna manera, por ejemplo con una alfombra.

- Ayúdales a definir normas de convivencia
Es natural que al principio muchos hermanos no comprendan bien cuáles son las normas básicas de convivencia, por lo que ahí los padres tienen un papel fundamental. Una vez más, deberán actuar como mediadores, quizás dando algunas ideas pero dejando que sean los hermanos los que aprendan a negociar sus propias normas. Es un proceso gradual y suele cambiar a medida que crecen los hermanos.

- Favorece la comunicación ante negativas
Hay algunos momentos clave en esta convivencia que necesitan de una importante comunicación. Por ejemplo, cuando el pequeño se trasladará de la cuna al cuarto del mayor, ¡aquí es necesario que los padres tengan una charla con el mayor para explicarle la situación! Si no hay más espacio y el mayor en un principio reacciona mal, trata de que el cambio vaya poco a poco, dándole tiempo a asimilarlo.

Otra situación clave sucede cuando el mayor tiene edad suficiente para querer su propio espacio y su autonomía. Si se le puede ofrecer una habitación, es lo ideal, pero es importante que se tenga una bonita conversación con los hermanos, para que también el pequeño entienda las necesidades del mayor y no se sienta abandonado. Si no hay espacio, puede ser el momento para dividir la habitación o propiciar cierta intimidad con un biombo o un dosel. Por supuesto, es importante que se tenga esa conversación en la que ambos hermanos se puedan comprender entre sí.

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