38 semanas de embarazo: mamá, bebé y síntomas de parto

En esta semana empieza la cuenta atrás para el momento más esperado: el parto o el nacimiento del bebé

Marisol Nuevo, Periodista
Revisado por Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. 38 semanas de embarazo. Qué cambia en el cuerpo de la mamá
  2. Cómo está y qué esperar del bebé en la semana 38 de embarazo
  3. Cambios genitales y emocionales de la embarazada en la semana 38
  4. 38 semanas de embarazo: lo que debes comer y lo que debes evitar

En la semana 38 de embarazo la mujer se encuentra en la recta final de la gestación. El bebé ya está preparado para nacer y empieza la cuenta atrás para el momento del parto. Por ello, debes estar muy atenta a las contracciones de parto y a cualquier cambio en tu cuerpo. ¿Qué síntomas son normales en esta semana de embarazo? ¿Qué cuidados debo tener en estas últimas semanas? ¿Cómo está mi bebé? Te contamos todo lo que necesitas saber sobre estas últimas semanas de embarazo.

38 semanas de embarazo. Qué cambia en el cuerpo de la mamá

todo sobre la semana 38 de embarazo

Las estadísticas revelan que sólo el 5 por ciento de los bebés nace en la fecha prevista, mientras que el 95 por ciento restante lo hace antes o después. Predecir el día en que nacerá el bebé con exactitud es complicado, por eso, conviene estar alerta a las señales que indiquen que estás de parto como la rotura de aguas, las contracciones regulares o el sangrado vaginal.

En estos últimos días puedes notar mayor presión en la pelvis, molestias lumbares, necesidad frecuente de orinar y contracciones de Braxton Hicks que suelen disminuir al descansar o cambiar de posición. Varios son los factores que se unen para desencadenar el parto a partir de la semana 38 de embarazo. Los pulmones del bebé y la placenta suelen sincronizarse para poner en marcha el parto.

Así, cuando los pulmones están maduros, segregan una proteína al líquido amniótico que altera la producción de hormonas. Este cambio hace que la placenta reduzca la emisión de progesterona y fomente la producción de una nueva hormona conocida con el nombre de oxitocina, que es la encargada de regular las contracciones del útero y participa en todo el proceso de dilatación durante el parto.

El inicio del parto es un proceso complejo en el que intervienen señales hormonales e inflamatorias de la madre, el bebé y la placenta. No depende solo de la maduración pulmonar ni de un único cambio hormonal. La oxitocina también es conocida como la hormona del amor, pues se segrega durante el acto sexual y además interviene en la memoria de los recuerdos.

Cómo está y qué esperar del bebé en la semana 38 de embarazo

el bebé en la semana 38 del embarazo

En la semana 38 de embarazo, los bebés suelen pesar aproximadamente unos 3 kilos y medir unos 47 centímetros. Tu bebé ya está preparado para vivir fuera del útero. Conforme se acerca el momento del parto, se produce un incremento de sus niveles hormonales, que contribuirán a mantener los niveles de presión sanguínea y glucosa después del nacimiento y sus movimientos respiratorios aumentan.

Estas medidas son aproximadas y pueden variar de un bebé a otro. Aunque sus órganos están muy desarrollados, el cerebro, los pulmones y otros sistemas continúan madurando durante las últimas semanas. A nivel músculo-esquelético, el bebé ha desarrollado el tono muscular, aunque los miembros superiores e inferiores continúan flexionados.

La grasa subcutánea aumenta y la piel es lisa y suave, blanquecina o sonrosada. El lanugo y el vérnix caseoso continúan desapareciendo. El cabello es más largo y grueso. Las uñas de las manos sobrepasan la punta de los dedos. Durante los exámenes ginecológicos y ecográficos se observa el registro cardiotocográfico del bebé, también conocido como monitorización.

Consiste en colocar a la madre unos detectores en su tripa para que registren los latidos del corazón del bebé y las contracciones del útero. Cuando el útero se contrae, el corazón del bebé late más deprisa durante unos segundos, sin embargo, el bienestar del bebé debe medirse mediante la interpretación completa del registro por parte de los profesionales sanitarios.

Movimientos del bebé en la semana 38 de embarazo

En la semana 38 de embarazo, los movimientos fetales suelen ser más fuertes e intensos. El bebé se mueve a lo largo del día, con patadas fuertes, estiramientos, giros, presiones. Es muy normal que la mamá sienta espasmos rítmicos y regulares. ¿Cuándo debes preocuparte y acudir al médico? Si la frecuencia de los movimientos del bebé disminuyen o si el bebé deja de moverse, repentinamente.

Aunque el espacio dentro del útero es más reducido y puede cambiar la forma en que percibes sus movimientos, el bebé NO debe moverse menos por estar cerca del parto, así que debes reconocer su patrón habitual. Si notas que se mueve menos, deja de hacerlo o cambia muchísimo su actividad, contacta de inmediato con urgencias obstétricas, sin esperar al día siguiente.

Cambios genitales y emocionales de la embarazada en la semana 38cambios en la vagina y emociones de la embarazo

La higiene de las partes íntimas debe extremarse de cara al parto. Durante la semana 38 de embarazo, notarás que el flujo vaginal es algo más espeso y abundante, y además orinas con frecuencia. Debido a que los orificios están dilatados, evitarás infecciones con una higiene regular y adecuada de tus partes íntimas para que éstas no dificulten el desarrollo de un parto normal.

Es suficiente mantener una higiene íntima habitual, sin duchas vaginales o productos perfumados. Si el flujo presenta mal olor o produce picor, consulta con tu profesional sanitario. En esta etapa del embarazo la vagina aumenta su tamaño en anchura y longitud, y también se queda más elástica. Eso ocurre debido a que las células musculares de sus paredes aumentan de tamaño y las fibras de colágeno que contienen también se alargan y separan entre sí.

Las mujeres que han padecido con anterioridad un herpes genital deben controlar si notan escozor por si se repite un brote. También es importante que se haga una prueba complementaria en estas últimas semanas, la amnioscopia, que consiste en introducir un tubo por la vagina hasta el cérvix uterino y mediante una luz fría visualizar la bolsa amniótica. Esta prueba no es de rutina.

La amnioscopia no forma parte de los controles habituales de un embarazo de 38 semanas y por lo general no es necesaria. Las pruebas se seleccionan según la situación clínica de cada embarazada y cómo ha estado marchando la gestación. Si tienes antecedentes de herpes genital, informa a tu equipo obstétrico, en particular si aparecen lesiones o síntomas antes del parto.

38 semanas de embarazo- ¿Puede nacer ya mi bebé?

La mamá y el bebé en la semana 38 de embarazo

Sí. Un bebé puede nacer de manera espontánea a las 38 semanas y encontrarse perfectamente bien de salud. Esta etapa se considera a término temprano, mientras que el término completo comienza a partir de las 39 semanas. Por ello, si no hay complicaciones, por lo general se evita programar una inducción o cesárea sin indicación médica antes de las 39 semanas.

Mediante una exploración vaginal, tu ginecólogo comprobará la dilatación del cuello del útero y su grado de borramiento. Tu tensión arterial no debe superar 140 mmHg de máxima y 90 mmHg de mínima. De manera que evita ponerte nerviosa por el parto. Recaba toda la información que puedas sobre las fases del parto y de este modo evitarás el miedo a lo desconocido.

Si la tensión arterial alcanza 140/90 mmHg o más, debes comunicarlo a tu equipo médico. Si aparece dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor fuerte en la parte superior del abdomen o hinchazón repentina de cara y manos, busca atención urgente, ya que pueden ser señales de preeclampsia, lo que te pone en riesgo y, por ende, al bebé. No esperes y acude al hospital.

38 semanas de embarazo: lo que debes comer y lo que debes evitar

lo que comer en la semana 38 de embarazo

En las dos últimas semanas de embarazo quizás sientas más hambre de lo normal. Para saciar el apetito de manera saludable, recurre a la fruta cuando tengas hambre. Lleva una pieza de fruta siempre en el bolso, en casa corta fruta y verdura, y guárdalas en un recipiente en la nevera para tenerla preparada. Las manzanas, así como las peras y el plátano te mantendrá satisfecha.

Para saciar tu hambre también puedes mojar palitos de zanahoria o apio en yogur o queso cremoso, tomar un puñadito de frutos secos, que te aportarán energía al instante o elegir entre una ración de tus cereales favoritos con algún lácteo. Recuerda elegir lácteos y quesos elaborados con leche pasteurizada y evitar alimentos crudos o poco cocinados.

Si tu cuerpo te pide algo salado, las patatas hechas al horno son una estupenda alternativa a las patatas fritas. Una vez asadas puedes mojarlas en salsas naturales como la de tomate. Opta por los sándwiches caseros elaborados con pan integral, pavo, pollo, lechuga, tomate y las verduras que más te gusten y prueba las tortas de arroz o maíz que son saciantes y bajas en calorías.

Para los sándwiches, utiliza carnes bien cocinadas. Los embutidos o fiambres deben calentarse hasta estar bien calientes antes de consumirlos durante el embarazo. Las brochetas de tomates cherry con bolitas de mozzarella o los ensartados de trozos de fruta o taquitos de queso con manzana o mango también son una alternativa saludable para matar el gusanillo o decidas atacar la nevera.

Signos de alarma en la semana 38 de tu embarazo. ¿Cuándo acudir al hospital?

puedo parir en la semana 38

Conocer cómo puede desencadenarse el parto es la mayor curiosidad y preocupación para una embarazada que está a punto de dar a luz. El parto puede iniciarse de varias maneras. Una de ellas puede producirse mediante la rotura de la bolsa de las aguas. En ocasiones, la pérdida de líquido es abundante, pero otras veces, la pérdida de líquido es escasa y se confunde con flujo u orina.

En cualquier caso, la pérdida de líquido espontáneo del saco amniótico indica que el parto ha comenzado. Romper aguas no significa que el parto deba producirse en 24-48 horas ni que el bebé deje de poder sobrevivir de inmediato. Sin embargo, sí que aumenta el riesgo de infección con el paso del tiempo. Si sospechas que has roto aguas, contacta inmediatamente con tu médico.

También debes fijarte bien en el color del líquido amniótico, en la hora en que se produjo la rotura y estar atenta a las contracciones: cuando son regulares (cada 5 minutos si es tu primer embarazo y cada 10 minutos a partir del segundo bebé), son dolorosas y no ceden con el reposo. Debes acudir a la maternidad del hospital, donde la matrona o el obstetra comprobarán mediante una exploración vaginal y una monitorización si el proceso del parto se ha iniciado.

Eso sí: NO esperes a tener contracciones regulares si presentas sangrado abundante, pérdida de líquido amniótico, disminución de movimientos fetales o dolor intenso y continuo. El periodo de dilatación, que es la primera fase del parto, comienza cuando las contracciones uterinas son regulares y el cuello del útero está borrado (acortado) y dilatado 2-3 centímetros.

El periodo expulsivo se inicia con la dilatación completa (10 centímetros) y finaliza con la salida del bebé. Y el periodo de alumbramiento comienza tras la salida del bebé y termina con la expulsión de la placenta. La duración de cada una de estas etapas depende de la propia mujer, de si es su primer parto o sucesivos y de si existen o no complicaciones relacionadas con el bebé. Una actitud optimista y relajada es fundamental para ayudar al desarrollo natural del parto.

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