Pérdida de líquido amniótico en el embarazo

Cuándo y por qué puede producirse la rotura de la bolsa amniótica

Alba Caraballo Folgado

El líquido amniótico es el fluido que envuelve al bebé en el saco amniótico y le protege y amortigua no sólo de lesiones externas, sino también de la presión que ejercen sus propios órganos. 

Además, mantiene la temperatura del bebé, le permite moverse y le proporciona proteínas. Hasta la semana 34 o 36 de embarazo, existe una misma cantidad de líquido amniótico, aunque cambie su composición pero, a partir de la semana 38 comienza a disminuir la cantidad. Te contamos cuándo es normal que suceda una pérdida de líquido amniótico, cuándo no y qué debemos hacer.

Qué es y para qué sirve el líquido amniótico en el embarazo

Pérdida del líquido amniótico

Es el líquido de un color amarillento que rodea al bebé durante todo el embarazo. Su composición, sin embargo, va modificándose a lo largo de las semanas de gestación.

En un principio es líquido que proviene del plasma sanguíneo de la madre, pero a partir del segundo trimestre, el bebé también interviene en la producción de líquido amniótico ya que el bebé lo traga y lo expulsa a través de la orina, así se renueva varias veces al día. 

El líquido ha de estar presente a lo largo de toda la gestación, no es normal que se pierda antes de que el embarazo haya llegado a su fin y, si sucede, es importante acudir cuanto antes a los servicios de urgencias para valorar la situación.

Sí es normal que salga cuando el parto es inminente, en ese caso, la mujer sentirá que sale por los genitales un líquido amarillo o transparente que puede diferenciarse fácilmente de la pérdida de orina porque el flujo es constante y se acentúa con los movimientos. 

En qué casos se puede producir la pérdida de líquido amniótico

Si la pérdida de líquido amniótica se da antes de lo que se considera un parto a término, es decir, antes de la semana 37 de embarazo, los expertos recomendarán el ingreso de la embarazada para tratarla e intentar prolongar el embarazo con fármacos. De esta forma, ayudarán a la maduración pulmonar del bebé. La bolsa se puede romper: 

- Lo normal es que la bolsa amniótica se rompa durante el trabajo de parto, de hecho es síntoma de que el nacimiento del bebé está cerca. Incluso en algunas ocasiones será el personal médico quien habrá que romper la bolsa para que el parto avance. 

- Una infección intramniótica puede debilitar las membranas de la bolsa amniótica y propiciar su rotura.

- Una amniocentesis puede facilitar también la rotura de la bolsa.

En caso de que el líquido que salga no sea transparente o amarillo sino de un color verdoso, es importante acudir al hospital con urgencia, ya que podría haber sufrimiento fetal. Y es que, el bebé podría haber expulsado meconio durante el embarazo, la primera deposición que suele hacer una vez ya nacido.