Cuento infantil. Juan sin miedo

Cómo ayudar a los niños a que se enfrenten y superen sus miedos a través de los cuentos infantiles

Vilma Medina
Vilma Medina Directora de Guiainfantil.com

Todos, en un determinado momento, sentimos miedo, en gran o pequeña medida, y de diferentes cosas, situaciones o personas. Es una emoción que enseña pero que debe ser controlada y frenada para evitar que el miedo se convierta en un problema.

El miedo es uno de los sentimientos de los niños que más preocupan a los padres. Este cuento de Juan sin miedo, es un ejemplo de que se puede vencer a los miedos. Un cuento ideal para animar y ayudar a los niños a superar sus miedos.

Juan sin miedo. Cuento que habla del miedo a los niños

Juan sin miedo

Érase una vez, en una pequeña aldea, un anciano padre con sus dos hijos. El mayor era trabajador y llenaba de alegría y de satisfacción el corazón de su padre, mientras el más joven sólo le daba disgustos. Un día el padre le llamó y le dijo:

- Hijo mío, sabes que no tengo mucho que dejaros a tu hermano y a ti, y sin embargo aún no has aprendido ningún oficio que te sirva para ganarte el pan. ¿Qué te gustaría aprender?

Y le contestó Juan:

- Muchas veces oigo relatos que hablan de monstruos, fantasmas,… y al contrario de la gente, no siento miedo. Padre, quiero aprender a sentir miedo.

El padre, enfadado, le gritó:

- Estoy hablando de tu porvenir, y ¿tú quieres aprender a tener miedo? Si es lo que quieres, pues márchate a aprenderlo.

Juan recogió sus cosas, se despidió de su hermano y de su padre, y emprendió su camino. Cerca de un molino encontró a un sacristán con el que entabló conversación. Se presentó como Juan Sin Miedo.

- ¿Juan Sin Miedo? ¡Extraño nombre! - Se sorprendió el sacristán.

- Verás, nunca he conocido el miedo, he partido de mi casa con la intención de que alguien me pueda mostrar lo que es, - dijo Juan.

- Quizá pueda ayudarte: Cuentan que más allá del valle, muy lejos, hay un castillo encantado por un malvado mago. El monarca que allí gobierna ha prometido la mano de su linda hija a aquel que consiga recuperar el castillo y el tesoro. Hasta ahora, todos los que lo intentaron huyeron asustados o murieron de miedo.

- Quizá, quizá allí pueda sentir el miedo - se animó Juan.

Juan decidió caminar, vislumbró a lo lejos las torres más altas de un castillo en el que no ondeaban banderas. Se acercó y se dirigió a la residencia del rey. Dos guardias reales cuidaban la puerta principal. Juan se acercó y dijo:

- Soy Juan Sin Miedo, y deseo ver a vuestro Rey. Quizá me permita entrar en su castillo y sentir eso a lo que llaman miedo.

El más fuerte le acompañó al Salón del Trono. El monarca expuso las condiciones que ya habían escuchado otros candidatos: si consigues pasar tres noches seguidas en el castillo, derrotar a los espíritus y devolverme mi tesoro, te concederé la mano de mi amada y bella hija, y la mitad de mi reino como dote.

- Se lo agradezco, su Majestad, pero yo sólo he venido para saber lo que es el miedo - le dijo Juan.

"Qué hombre tan valiente, qué honesto", pensó el rey, "pero ya guardo pocas esperanzas de recuperar mis dominios,...tantos han sido los que lo han intentado hasta ahora..." Juan sin Miedo se dispuso a pasar la primera noche en el castillo. Le despertó un alarido impresionante.

- ¡Uhhhhhhhhh! - un espectro tenebroso se deslizaba sobre el suelo sin tocarlo.

- ¿Quién eres tú, que te atreves a despertarme? - preguntó Juan.

Un nuevo alarido por respuesta, y Juan Sin Miedo le tapó la boca con una bandeja que adornaba la mesa. El espectro quedó mudo y se deshizo en el aire. A la mañana siguiente el soberano visitó a Juan Sin Miedo y pensó: "Es sólo una pequeña batalla. Aún quedan dos noches".

Pasó el día y se fue el sol. Como la noche anterior, Juan Sin Miedo se disponía a dormir, pero esta vez apareció un fantasma espantoso que lanzó un bramido: ¡Uhhhhhhhhhh! Juan Sin Miedo cogió un hacha que colgaba de la pared, y cortó la cadena que el fantasma arrastraba la bola. Al no estar sujeto, el fantasma se elevó y desapareció.

El rey le visitó al amanecer y pensó: "Nada de esto habrá servido si no repite la hazaña una vez más". Llegó el tercer atardecer, y después, la noche. Juan Sin Miedo ya dormía cuando escuchó acercarse a una momia espeluznante. Y preguntó:

- Dime qué motivo tienes para interrumpir mi sueño.

Como no contestaba, agarró un extremo de la venda y tiró. Retiró todas las vendas y encontró a un mago:

- Mi magia no vale contra ti. Déjame libre y romperé el encantamiento.

La ciudad en pleno se había reunido a las puertas del castillo, y cuando apareció Juan Sin Miedo el soberano dijo: "¡Cumpliré mi promesa!" Pero no acabó aquí la historia: cierto día en que el ahora príncipe dormía, la princesa decidió sorprenderle regalándole una pecera. Pero tropezó al inclinarse, y el contenido, agua y peces cayeron sobre el lecho que ocupaba Juan.

- ¡Ahhhhhh! - Exclamó Juan al sentir los peces en su cara - ¡Qué miedo!

La princesa reía viendo cómo unos simples peces de colores habían asustado al que permaneció impasible ante espectros y aparecidos: Te guardaré el secreto, dijo la princesa. Y así fue, y aún se le conoce como Juan Sin Miedo.

FIN

(Un cuento de los hermanos Grimm)

Preguntas para la comprensión de texto para los niños

1. ¿Qué dijo Juan a su padre cuando él le preguntó qué le gustaría aprender?

2. ¿Qué hizo Juan cuando su padre le dijo que marchara para aprender?

3. ¿Adónde fue Juan para aprender a tener miedo?

4. ¿Qué propuso el rey a Juan sin miedo?

5. ¿Cómo Juan sin miedo consiguió su propósito?

6. Al final, ¿Juan aprendió a tener miedo?

7. ¿Qué te ha gustado más de este cuento? ¿Qué has aprendido?

Cómo ayudar a los niños a enfrentarse a sus miedos

La infancia es una etapa muy estimulante pero a la vez llena de miedos para los niños. Miedo de dormir en la oscuridad, miedo de dar sus primeros pasitos, miedo de extraños, miedo de estar sin la madre, miedo de las pesadillas... El papel de los padres en esta etapa de miedos es muy importante porque son ellos los que pueden ayudar a los niños a enfrentarse a sus miedos. ¿Cómo? Te lo contamos en solo 5 consejos:

  1. Construir la confianza entre padres e hijos
    Si un niño adquiere confianza en sus padres, toda enseñanza fluirá con más facilidad. Es necesario crear un canal abierto de comunicación para que los niños puedan contar sus miedos y temores a sus padres. Al compartir sus miedos, los niños aliviarán sus temores y les será más fácil superarlos. Escucha a tus hijos, ten paciencia y empatía.
  2. Descubrir la fuente del miedo
    Es importante que los padres busquen la fuente, el por qué sus hijos tienen miedo para entenderles. Por ejemplo, si el niño tiene miedo a irse a la escuela, estaría bien hablar con su maestro para entender mejor este miedo. Si el niño tiene miedo de dormir solo, estaría bien buscar saber el por qué. Será que él necesita algo de luz, será que algún muñeco le asusta, ¿será que hay ruidos en su habitación que podrías quitarlo?
  3. Entender el miedo de los niños
    Jamás se debe burlarse de los miedos de los niños. Los miedos son parte del desarrollo de los niños. Por lo tanto, jamás debes hacerlos de menos o ridicularizarlos. Eso no ayudará a tu hijo de ninguna manera, solo agravará la situación porque sumará la burla a los miedos.
  4. Jugar con el miedo
    Hay situaciones que pueden ayudar a los niños a enfrentarse a los miedos. El juego es uno de ellos. Por ejemplo, jugar a encontrar cosas en la oscuridad, ver algunas películas de miedo (siempre y cuando no sea en la hora de dormir), contar cuentos de miedo. Divertirse con el miedo de los personajes puede ser una forma de desmontar miedos.
  5. Ser un ejemplo para tu hijo
    Cuenta tu experiencia de miedos cuando eras pequeño (a) a tu hijo. Y cuéntale cómo has conseguido superar eses miedos. Enseña a tu hijo que todo pasa, que todo es una etapa, y que los desafíos están ahí para hacernos crecer. Enfrentarse a los miedos con fuerza, coraje y con alegría, hará con que tu hijo aprenda a superar sus miedos, más con tu ejemplo que con tus palabras.

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