Halloween ya es nuestro

Desde que tengo niños celebro Halloween cada año, una fiesta que no es latina, pero que se disfruta mucho aquí en la víspera del Día de Todos los Santos. El 31 de octubre, cuando se hace de noche, mis hijos y sus amigos salen de casa disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los vecinos de una 'oscura y terrorífica' urbanización, donde los espíritus se esconden detrás de cada esquina, en el interior de los columpios o en las copas de los árboles.

La noche de Halloween de los niños

Niños en Halloween

'Truco o trato', dicen todos a una cuando llaman a la puerta pidiendo dulces. 'Dulce o truco' o 'dulce o travesura' sería el significado más cercano, y si los padres les damos caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, ellos interpretan que hemos aceptado el trato. Si por el contrario nos negamos, los niños nos gastarán una pequeña broma, siendo la más común, por tradición, arrojar espuma de afeitar contra la puerta.

Aún me conmueve el impacto de los disfraces más terroríficos en los niños más pequeños. Quizás sea porque cuando mi hijo tenía dos años, su hermano le dio un susto tremendo con su disfraz de muerte y recuerdo como vivió aquella noche. A pesar de que su hermano mayor se quitó la careta para que viera que, en realidad, era él, su miedo le impedía separarse de mi y parecía la víctima de una película de terror.

Al año siguiente, me tuve que emplear a fondo para desdramatizarle toda la parafernalia que montamos en torno a Halloween. Improvisé para él un disfraz de brujo, le pinté la cara de rojo y negro, y le ofrecí una gran bolsa para que guardara todos los caramelos y golosinas que fuera recibiendo en su recorrido puerta a puerta. Sólo tenía tres años, pero junto a su hermano y sus amigos, vivió una noche inolvidable.

Y es que el hecho de que esta fiesta se haya internacionalizado tanto se debe al enorme despliegue comercial y publicitario que se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80, tanto en el cine como en la televisión. El recorrido infantil en busca de golosinas, con el famoso 'truco o trato', es una de las actividades típicas de Halloween, así como las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la decoración de calabazas, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado de películas de terror.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com