Los cambios emocionales en la preadolescencia

Los cambios en los niños antes de entrar en la adolescencia

Nano López RomeroCoach educativo

Si hay una palabra que define la etapa de la adolescencia es ‘cambio’. En ella, los niños salen de un mundo de protección hacia un futuro incierto, imbuidos además en un ‘cóctel’ hormonal que provoca cambios emocionales que tenemos que aprender a gestionar.

Durante la preadolescencia y adolescencia los padres empiezan a observar cambios bruscos en el humor de sus hijos, que pasan de la tranquilidad a la actividad, de la alegría a la apatía de un momento para otro. Durante esta etapa también comienzan a verse actitudes rebeldes que se deben a que no comprenden porqué debe realizar algo si le parece injusto o directamente, no le gusta.

El cambio emocional en los niños en la preadolescencia

Niño preadolescente

De repente, los niños se encuentran en una sociedad con normas y se plantean aquello de 'por qué tengo yo que seguir esas normas'. Es decir, durante esta etapa comienza a cuestionarlo todo, a querer diferenciarse de los ‘mayores’... y comienzan los problemas con los adultos.

El ser humano viene ‘programado’ con varias emociones, de las cuales las básicas son la ira, el miedo, la alegría y la tristeza, que son comunes a todos los seres humanos independientemente de los orígenes culturales.

Las emociones nos sirven para dirigir nuestras vidas y tienen una función fundamental en nuestro desarrollo. No hay emociones buenas ni malas; por ejemplo, sentir ira puede parecer malo, pero tiene su función, que es adaptarnos y proteger lo que consideramos como nuestro. 

¿Qué papel podemos tener los padres en la gestión de las emociones de nuestros hijos? La respuesta es que podemos acompañarlos en ese desarrollo emocional, pero sin olvidar que el foco tiene que estar puesto en ellos, no en nosotros.

Cómo gestionar los cambios emocionales del niño en la preadolescencia

En esta etapa, los niños empiezan a afianzar hábitos de futuro, por lo que lo que tenemos que hacer es que sean ellos mismos los que tomen conciencia de sus propias emociones, de cómo las viven y gestionan.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a crear estrategias para aprender a expresar sus emociones tal y como las sienten; sólo así lograrán comprender su estado emocional y a aceptar que esos sentimientos tienen que ser 'regulados’ para lograr una estabilidad emocional.