4 cosas que tu hijo adolescente necesita que recuerdes para ser felices

Cómo podemos los padres asegurarnos de que nuestros hijos son felices durante la adolescencia

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

Feliz y adolescencia en la misma frase, ¿es posible? ¿Se puede ser feliz y adolescente a la vez? ¿Es posible tener un adolescente feliz en casa? ¿Existen los milagros? Como padres, pensamos que tener un adolescente en casa es como cuando nos avisan del cambio climático, que nunca es como nos han dicho que iba a ser. ¿Qué es lo que necesitan para alcanzar la felicidad? A continuación, te damos algunas claves que tu hijo adolescente necesita que recuerdes para conseguir ser felices en familia.

Qué necesita tu hijo adolescente para ser felices en familia

Lo que tu hijo adolescente necesita que recuerdes para ser felices todos

1. Debemos estar junto a ellos, sin que se note demasiado
Nuestros hijos nos ven como ese trozo de pizza que quieres separar del resto pero que, debido al queso fundido que lleva por encima, no resulta tan fácil. Así nos deben de ver ellos a nosotros; tiran y tiran para separarse y ser autónomos e independientes y sin embargo, el queso no les deja ser ellos al 100%.

Esta es la primera idea que debemos entender para que ellos sean felices. Tenemos que estar pero sin que se note. Ellos dicen que no quieren vernos, por ejemplo, en sus actividades deportivas pero cuando salen a la pista, echan una mirada a la grada para ver si estamos. Y allí debemos estar nosotros, en la última fila (por supuesto). Así estamos junto a ellos, pero sin que se note…

2. Debemos escucharles cuando quieran hablar
Ocurre de la misma manera cuando tienen ganas de hablar. Tenemos que estar sea el momento que sea que, ya te adelanto, será cuando más cansada o cansado estés, cuando más trabajo tengas o cuando te apetezca desconectar del día mundano. Allí aparecerá tu adolescente y te dirá: “Mamá/papá, vente que quiero hablar”. ¡No lo dudes! ¡Ve y aprovecha!

Además, debes tener cuidado con la conversación, porque no es lo mismo que tú le digas 'tenemos que hablar' -que les sonará al típico discurso rollo (que ya presumen de conocer)-, que cuando es al contrario, y te lo dicen ellos a ti. Tú solo debes decir monosílabos, seguirle la conversación, pero sin entrar a discutir, debatir u opinar… Tus hijos adolescentes solo querrán escuchar: '¡sí!, ¡bien!, ¡claro!, vale!'... y así todo el tiempo. ¡Recuerda! Es su momento, no el tuyo. Ellos se quieren sentir escuchados.

3. Sé flexible sobre su papel en las tareas domésticas
No pretendas que ellos colaboren en la casa, su cabeza no está en ordenar el dormitorio, recoger la ropa o poner la mesa a la hora de comer. Su mente está en la chica o chico que le gusta, en la ropa que se pondrá mañana, en lo que hará el fin de semana, en el comentario de su amiga o en qué puede hacer para pasárselo bien… Olvídate de tener ayuda de manera continuada. Solo aparecerán cuando ellos quieran obtener algo a cambio. Si, de repente te dicen algo como '¿Te ayudo mamá?' ¡¡Cuidado!! Vienen a negociar… Cuanto antes lo aceptes, mejor. Así seréis felices.

4. Trata de ponerte en su lugar
Te recuerdo que ellos están en un proceso de cambio emocional, físico y mental. ¡Menudo cóctel en tan poco cuerpo! Parece que no se aguantan ni ellos mismos, así que, no les pidas que estén simpáticos, amables o cariñosos. ¡Todo lo contrario! Su estado natural es estar de mal humor continuamente y solo cuando les suceda una cosa agradable, saldrán de su cueva (su dormitorio), te sonreirán y volverán a su mal humor habitual…

Y es que los cambios emocionales les secuestran continuamente el estado emocional. Pasan en segundos de estar felices y contentos, a soltarte una cara de malestar que te rompe los esquemas, te mete en la tristeza y falta de comprensión, y además, te hacen que te plantees '¿Y este quién es?¿Dónde estará mi bebé…? ¿Dónde estará ese niño criado con todo el amor de mundo…?'.

Si tienes en cuenta todo esto, te aseguro que tu adolescente estará feliz y vosotros en casa, también. Es su momento de desarrollo, ¡acompáñalo! Muéstrale tu amor siempre que puedas, no desesperes. Todo lo bueno llega y esto también pasará.