A mi bebé le huelen los pies

¿Habéis oído la expresión: eres más feo que un pie? Desde luego no puede referirse a esos pequeños y preciosos pies de dedos regordetes que tienen los bebés: 'dos pies que caben en un solo beso', como decía el poeta Miguel Hernández. Mantener bonitos y sanos los pies de los bebés y niños forma parte de su cuidado, ya que son y serán por muchos años su sustento.

Desde que el bebé se pone en pie, la higiene de los pies y la elección del calzado son importantes para evitar posibles patologías en el futuro: hongos, olor, deformaciones, durezas, heridas...

Los pies del bebé

El olor de los pies del bebé

Durante la infancia, el pie del niño se va desarrollando y, en ocasiones, crece muy rápido, por ello debemos cuidar esta etapa de su desarrollo con mimo. Limpiar y enseñar a nuestros hijos progresivamente el mantenimiento y la higiene de sus pies, y atender a los materiales de los calcetines y los zapatos.

Para mi madre era una tradición inamovible comprar los primeros zapatitos a sus nietos, ella tenía unos pies muy delicados y sabía muy bien la importancia de la elección de un buen calzado. El calzado, además de ser estéticamente bonito, debe ser funcional, favorecer el desarrollo del niño y preservar la salud de los pies para que nuestro pequeño realice sus primeros pasos. El zapato infantil debe ser de piel, suela flexible, traspirable, cómodo, con buena sujeción y que pese poco.

A nuestros pequeñines (y mucho más a los más mayorcitos) les pueden sudar los pies por lo que debemos fomentar unos buenos hábitos en el cuidado de los pies. El olor de pies puede tener causas diversas: una mala higiene, hongos, bacterias o calzado inadecuado. Entre los cuidados básicos, os recomendamos una buena limpieza con agua y jabón, acompañado de un secado perfecto entre los deditos, una pedicura de las uñas de los pies cuando la precisen, manteniéndolas cortas y rectas, pero sin apurar demasiado.

Es importante que el pie se mantenga seco en la medida de lo posible, por ello, a los niños que les suden mucho los pies podemos cambiarles varias veces al día los calcetines, éstos han de ser de algodón que absorben mejor el sudor que los materiales sintéticos y unos zapatos que transpiren correctamente. También es bueno que los niños, de vez en cuando, puedan caminar descalzos o con calcetines sobre superficies cálidas o sobre la arena de la playa o la hierba. Y para aquellos en los que el sudor sea muy persistente podéis aplicarles un chorro de vinagre o infusión de té con agua fresquita antes de acostarles. También existen sales y otros remedios farmacéuticos para evitar una excesiva transpiración.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfanti.com