La enuresis y la ansiedad de los niños

La ansiedad puede ser causa o consecuencia de la enuresis

La ansiedad tanto puede ser una causa como una consecuencia de la enuresis. La ansiedad que experimentan algunos niños, ya sea por problemas de adaptación, cambios de domicilio o de escuela, por el divorcio de los padres o algún tipo de disfunción familiar, puede llevar al niño a una enuresis. La ansiedad está entre las causas más comunes de este trastorno que afecta en la actualidad a miles y miles de niños. 

Relación entre los problemas familiares y la enuresis

cama-mojada

Es muy importante que los niños vivan en un ambiente en que se sientan considerados y comprendidos. Que tengan unos padres que les animen, les eduquen, y les entiendan. Si el niño vive en un ambiente de maltrato, humillación y de constantes castigos por parte de sus padres, posiblemente experimentará un cuadro de ansiedad que puede alterar su sistema nervioso y sus esfínteres, haciendo con que pierda el control de su orina, y moje la cama, noche tras noche.

Vergüenza y ansiedad del niño que hace pis en la cama

Por otro lado, cuando el niño moja la cama constantemente, seguramente se sentirá avergonzado y acomplejado por lo que hace, involuntariamente, una y otra vez. Un niño con enuresis no consigue controlar el pis por las noches y eso puede generar un clima de mucha intranquilidad en la familia y en el hogar. Si además de eso, el niño es el centro de las broncas, de los maltratos, represalias, y de humillación por parte de sus padres, será todavía peor. Por el miedo a mojar la cama, el niño puede experimentar un cuadro de ansiedad que puede alterar aún más su sistema nervioso, y consecuentemente, empeorar su problema de no poder controlar sus esfínteres.

En este caso, lo mejor que pueden hacer los padres es informarse y buscar ayuda médica. Un especialista les enseñará algunas estrategias para ayudar al niño a que deje de mojar la cama por las noches y, a la vez, determinará el tratamiento más adecuado para combatir la enuresis del niño. Mientras el niño sigue el tratamiento determinado por el especialista, es muy importante que los padres mantengan una postura de calma, de respeto, de positividad y de ánimo hacia su hijo. Deben demostrarle y hacerle creer que es algo que pueden solucionar juntos.

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