|
Alto alto como un pino,
pesa menos que un comino. El humo |
Una casita con dos ventanillas
Si la miras, te pones bizco. La nariz |
|
Tengo patas y no ando, soy plana
y no canto, seme apoyan para escribir y no te puedo hacer reir. La mesa (Enviada por Felix Chamorro) |
Todos me pisan a mí,
pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie. El camino |
|
Todo el mundo lo lleva,
todo el mundo lo tiene, porque a todos les dan uno en cuanto al mundo vienen. El nombre |
Blanca por dentro,
verde por fuera. Si quieres que te lo diga espera. La pera |
|
Mi casa la llevo a cuestas,
tras de mí dejo un sendero, soy lento de movimientos, y no le gusto al jardinero. El caracol |
Una señorita muy señoreada,
que siempre va en coche y siempre va mojada La lengua (Enviada por Lola Bargueño) |
|
Somos muchos hermanitos,
en una sola casa vivimos, si nos rascan la cabeza al instante morimos. Los fosforos |
Adivina quién soy:
cuanto más lavo, más sucia voy. El agua |
|
Quién es el que bebe por los pies?
El árbol |
Fui a la feria compré una bella llegué
a la casa y me puse a llorar con ella.
La cebolla |
|
Oro no es, plata no es, abre la cortina y veras lo que
es.
El plátano (Enviada por Kiko Flores) |
¿Qué será, qué es:
mientras más grande, menos se ve? La oscuridad |
|
Una cajita chiquita,
blanca como la cal: todos la saben abrir, nadie la sabe cerrar. El huevo |
Todo el mundo lo lleva,
todo el mundo lo tiene, porque a todos les dan uno en cuanto al mundo vienen. El nombre |
|
Tiene ojos de gato y no es gato,
orejas de gato y no es gato; patas de gato y no es gato; rabo de gato y no es gato. La gata |
Todos me pisan a mí,
pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie. El camino |
|
Si lo nombro, lo rompo.
El silencio |
¿Quién es el que bebe por los pies?
El árbol |


En esta moderna y pequeña alcancía (hucha) hemos recogido uno de los tesoros más valiosos de nuestra lengua, que durante siglos se ha transmitido oralmente de padres a hijos: canciones infantiles, adivinanzas, trabalenguas, frases ingeniosas, refranes, dichos, frases hechas y también el curioso origen de algunas palabras. Queremos poner al alcance de los niños, en unos libros de fácil manejo, lo mejor de nuestra tradición oral y sabiduría popular, e incluso introducirles en la historia de la lengua. Todo ello aderezado con unas simpáticas y coloristas ilustraciones que aportan una nota de humor y desenfado.
La mejor manera de aprender el abecedario es jugando. ¡Y qué mejor que jugar a las adivinanzas! Olga Xirinachs ha creado un acertijo para cada una de las letras del abecedario y Ramón Besora ha completado el proyecto con unas adivinanzas visuales que permitirán que el pequeño lector identifique imágenes, letras y palabras.