Un cambio de casa y de ciudad para los niños pequeños

Si es dificil para un adulto, para los más pequeños la mudanza puede ser un problema

Un cambio de casa o de ciudad, independientemente de las circunstancias, siempre supone mucho trabajo y algunos dolores de cabeza para las familias. No siempre estamos preparados para los cambios.

Y si supone una dificultad a los adultos, la mudanza puede resultar estresante para los niños. Puede representar un problema para los más pequeños si no son preparados, con anterioridad, para la nueva realidad.

Como todo, la reacción de un niño ante un cambio de casa dependerá mucho de la edad que tenga. Hasta los 2 o 3 años de edad, su reacción no requiere preocupaciones. A estas edades, los niños suelen adaptarse perfectamente a los cambios. Lo sentirán, claro, si notan que a sus padres les inquietan o les preocupan. Los niños sienten todo y absorben hasta las preocupaciones de los padres. A los niños les afectan grandemente las actitudes y los estados de ánimo de sus padres.

Mudanza de casa con niños pequeños

En el caso de un cambio de casa, los niños necesitarán que sus padres les transmitan un mensaje de tranquilidad y seguridad. Explicar a un niño pequeño acerca de un cambio de casa puede convertirse en algo muy divertido. Utiliza algún cuento, o simula una historia de familias que cambian de casa utilizando plastilinas, dibujos, juguetes, o lo que te ocurra. La diversión y la información estarán aseguradas.

Consejos para la mudanza de casa con niño pequeños

En el caso de niños mayores, a partir de los 3 años de edad, algunos psicólogos aconsejan a que los padres sigan algunos pasos:

1- Se debe explicar claramente al niño, y de una forma positiva, el por qué de la mudanza. Y en el caso de que el niño te haga preguntas, no le deje sin respuestas.

2- Es aconsejable que familiarice al niño, de la mejor forma posible, con la nueva casa y sus alrededores. Enséñale fotografías, mapas, etc. Además, si es posible, lleva a tu hijo a visitar la nueva casa, antes de la mudanza.

3- Explica al niño sobre las ventajas que tendrá al cambiarse de casa. Dile que hará nuevos amigos, que tendrá nueva habitación,…, y se concentre solamente en los beneficios que traerá la mudanza.

4- A los niños les gusta las novedades. Describe el lugar donde está ubicada la nueva casa o piso. Anímale diciendo que tendrá parques, mucho verde, más espacio para juegos, que estará más cerca de la escuela, y lo que te ocurra, desde cuando sea verdad.

5- Adelántate a las preocupaciones que pueda tener tu hijo. Dile, por ejemplo, que él no perderá sus amigos de toda la vida. Que continuarán encontrándose siempre que puedan los papás.

6- Cuando se haya hecho la mudanza, anima al niño a explorar el local. A descubrir rincones secretos, además de pedir su ayuda para decorar su nueva habitación, y determinar lugares para sus juguetes.

7- El mejor momento para una mudanza de casa es en el periodo de las vacaciones escolares, y de algún largo festivo. Si ves que tu hijo tiene condiciones de colaborar, inclúyale en los trabajos de la mudanza. Pero si ves que a tu hijo todavía no se interesa por ello o que le da igual, permítale que se quede durante los días de la mudanza, en la casa de algún familiar, o de algún amigo de confianza. Así lo mantendrás alejado de todo el estrés que supone una mudanza.

8- Invita a tu hijo a separar los juguetes que él quiera llevar a la nueva casa, y a ponerlos en una caja. Si el niño ya sabe escribir, pídale que ponga una identificación en la caja.

9- Evita que el cambio de casa no coincida con otros cambios en la vida del niño. Por ejemplo, con los cambios de cuna a cama, con la retirada de los pañales, y mucho menos con una separación de pareja. Cada cambio a su hora.