Pruebas para detectar la sordera en los bebés

Detección de la hipoacusia infantil en los recién nacidos

La detección precoz de la sordera infantil es fundamental para poner un tratamiento a tiempo y evitar problemas o alteraciones del lenguaje en los niños. Los avances en el campo de la ciencia y la tecnología han conseguido poner en marcha con éxito dos pruebas, que pueden realizarse al recién nacido, antes incluso de salir de la maternidad donde acaba de nacer. 

Las pruebas para detectar la sordera en los bebés o la hipoacusia infantil suponen un gran avance, debido a que hasta hace poco la detección de los problemas de audición se realizaba a la edad de 2 años, cuando el niño podía emitir una respuesta a diversos estímulos auditivos. Gracias a la respuesta o a la ausencia de respuesta se realizaban las valoraciones.

Pruebas para detectar la hipoacusia infantil

Cómo detectar la sordera en los bebés

Actualmente, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) resalta la importancia de realizar a todo recién nacido una prueba de cribado neonatal para la detección precoz de la hipoacusia congénita.

Para detectar la hipoacusia infantil en los bebés, existen dos tipos de pruebas: las emisiones otoacústicas y los potenciales auditivos evocados del tronco cerebral.

1. Las emisiones otoacústicas. Se realizan colocando un pequeño adaptador en el conducto auditivo del bebé, que emite unos sonidos y recoge las respuestas que se generan en una zona del oído interno llamada cóclea.

2. Los potenciales audivitos evocados. Para la realización de esta prueba, se colocan unos sensores en el cuero cabelludo del recién nacido, que recogen la actividad eléctrica generada en el oído y en el cerebro en respuesta a estímulos sonoros que se emiten desde unos auriculares.

Ambas pruebas no causan ninguna molestia en el recién nacido. Es recomendable realizar estas pruebas mientras el bebé está tranquilo o durmiendo y lo habitual es hacer la prueba entre las 12 y las 48 horas de vida, antes de salir de la maternidad. En cualquier caso, debe ser realizada en el primer mes de vida. Con la detección precoz en los recién nacidos se puede llegar al diagnóstico de hipoacusia antes de los 6 meses, un avance muy importante, ya que la sordera se detecta habitualmente a los 2 años de edad en los niños a los que no se les hacen las pruebas al nacer.

Problemas de audición desde el nacimiento

La mayor parte de las sorderas permanentes infantiles ya están presentes al nacer, pero a veces se ponen de manifiesto más tarde, lo que significa que pasar la prueba al nacer no garantiza que el niño no vaya a desarrollar la sordera más adelante. Si el niño pasa la prueba, quiere decir que la audición es normal en ese momento. Los padres deben estar alerta por si aparece algún signo de que el niño no oye bien, sobre todo, en sus tres primeros años de vida. Los recién nacidos que no pasan la prueba son controlados por los especialistas en otorrinolaringología, que son los que confirmarán o descartarán una posible sordera en el bebé. 

Aproximadamente 5 de cada 1.000 niños nacen con algún tipo de sordera. En 1 de cada 1.000, la sordera es profunda. En España, la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia recomienda, desde 1999, hacer la prueba del cribado auditivo a todos los niños recién nacidos. El Ministerio de Sanidad y Consumo y las comunidades autónomas aprobaron en 2003 el programa de detección precoz de la sordera, para su implantación a nivel estatal.

Con este programa se facilita el tratamiento por falta de audición de forma temprana. Hay que tener en cuenta que si la sordera no se trata de forma precoz, impide la adquisición del lenguaje y dificulta el desarrollo emocional e intelectual del niño. La identificación y el tratamiento temprano de los niños con estos problemas facilitan el desarrollo del lenguaje. Esto mejora su aprendizaje y su comunicación. 

Marisol Nuevo.