La depresión infantil

Diferencia entre la depresión infantil y la tristeza

Silvia Álava SordoPsicóloga

La depresión no es sólo cosa de adultos. Los niños también pueden sufrirla. La depresión en la infancia viene acompañada además de la tristeza, de una serie de síntomas en los niños como cambios bruscos de humor, rabietas por cualquier causa, alto nivel de ansiedad, entre otros.

Diferencia entre depresión y tristeza de los niños

Niño mira por la ventana

La depresión infantil es un desorden caracterizado por una alteración en el estado de ánimo acompañado de un comportamiento a nivel escolar, en el hogar, en la comunidad del niño. Hay que distinguir cuando hay una depresión y cuándo el niño solamente está triste, porque muchas veces los niños al igual que los adultos, se ponen tristes. Pero eso no significa que estén deprimidos.

Para estar deprimidos, estamos hablando que ya es un diagnóstico dentro de la salud mental y el niño tiene que estar muy triste, tiene que tener una serie de alteraciones, que se le notan en el colegio, que se le notan con los amigos, que lo notan los papas, que lo notan todos, durante un periodo largo de tiempo. Un niño deprimido está todo el día triste, deja de hacer actividades que antes hacía, pierde el apetito...

En función de como sean esos síntomas y de la gravedad de los síntomas podremos hablar de un estado de depresión leve, moderado o severo. También tenemos que pensar que los síntomas van a variar en función de la edad del niño. 

A qué edad pueden tener depresión los niños

Respecto a la prevalencia de la depresión es un dato que es muy controvertido porque cuando tu haces una revisión de literatura científica para ver que prevalencia, que porcentaje de los niños tienen depresión nos encontramos que según el estudio varia muchísimo y además también varia muchísimo en función de cuál es el modelo teórico que hemos cogido, que estamos definiendo por depresión, con qué instrumento lo estamos midiendo, y en que población lo medimos.

Luego, datos tan claros tan claros no los hay. Pero tenemos que pensar que en la más tierna infancia, en cuanto a la depresión infantil, la prevalencia no es tan alta. Estamos hablando entorno de un 1 o a un 3%. Es verdad que hay muchos niños tristes, pero es que un niño triste no es un niño deprimido. Entonces, hay que tener cuidado con eso. Según nos vamos acercando a la pubertad, y según nos vamos acercando a la adolescencia, allí ya la prevalencia si que es verdad que sube un poquito más. Ya podemos hablar que pueda haber más adolescentes que si realmente puedan tener una depresión. Ahí ya podemos hablar entorno a un 3 o un 9% de la población. 

Otra de las preguntas que se suelen hacer los padres es: La depresión, ¿es hereditaria?. La depresión endógena si que tiene un componente hereditario, pero tenemos que saber que la depresión infantil no siempre es hereditaria. Hay otras muchas causas como pueden ser el estilo de crianza de los padres, el ambiente en el que vive el niño, el modelo que está recibiendo el niño de los padres, todo eso va a tener mucho que ver.