No existe nada que irrite más a un niño y a todos los que están a su alrededor, que
la tos. Mi hija, cuando era pequeña, a veces pasaba noches en vela, tosiendo sin parar. Además ella solía tener lo que los médicos suelen denominar como la "tos de perros", que es aquella tos insistente, ronca y sin mocos (improductiva). Para controlar la tos, el médico le mandaba un jarabe, pero también solíamos utilizar algunos
remedios caseros.
Cuando la tos venía y no teníamos el jarabe que habitualmente recetaba el pediatra de mi hija para calmarle la tos, yo solía pasar la pomada de
Vick Vaporub en su pecho, espalda y
garganta. Eso hacia mi madre cuando yo era pequeña, aunque hoy dicen que no es recomendable. También solía empapar con un poco de alcohol, rebajado con agua, un pañuelo, y lo ataba a mi cuello. Por otro lado, también hemos probado cortar una cebolla por la mitad y dejarla encima de un plato, en la mesita de noche de nuestra hija.
Yo solía utilizar estas alternativas porque no soy muy partidaria de tomar
medicinas, a no ser cuando sean estrictamente necesarias. Hace poco oí decir que se puede hacer un jarabe de cebolla para calmar la tos. La
receta es muy sencilla, aunque no la he probado. Para preparar un jarabe casero a base de cebolla para dos días, son necesarios:
- Una cebolla
- Zumo de 2 limones
- 2 cucharadas de miel de abeja
- 1 raíz de jengibre
Se pica la cebolla, la mezclamos con el zumo de limón, la miel y el jengibre rallado. Remover bien la mezcla y dejarla en reposo por diez minutos, cubriéndola con un plato o paño. Durante este tiempo la cebolla sudará y el jarabe se formará en la superficie. A partir de este momento y durante dos días (a los 2 días habremos de preparar otro), el jarabe hará su efecto. Se cuela la mezcla, sólo lo que van a tomar, y se bebe a sorbos pequeños, durante el día. El resto se debe conservar tapado para que la cebolla siga sudando. El efecto es rápido, suaviza la garganta y acaba con la molesta tos.
Aunque este jarabe no presenta contraindicaciones ni efectos secundarios, debe ser administrado a los niños sólo en pequeñas
dolencias. Si la tos persiste, lo mejor es buscar orientación médica.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com