Expresiones de los pediatras muy comunes y su significado

Iván Carabaño AguadoPediatra

Los médicos, como cualquier colectivo profesional, tenemos una jerga propia, y muchas veces traducirla para que se entienda con claridad al lenguaje común y corriente no es fácil.

A continuación desvelamos algunas de las expresiones que empleamos los pediatras, especialmente durante los meses de otoño e invierno.

2 expresiones del pediatra muy comunes y su significado

Bebé rie con pediatra

1. 'Parece que su hijo tiene una infección vírica'. Con frecuencia, los padres, tras salir de la consulta y escuchar de nuestra voz esto, se quedan con la idea de que les hemos dicho que su hijo 'no tiene nada'. ¡El pobre se ha tirado toda la noche tosiendo, no ha podido pegar ojo, y el médico me dice que no tiene nada!

Con independencia de que haya virus responsables de enfermedades graves (recordemos algunos ejemplos ilustres: el VIH, el virus Ébola, el virus de la hepatitis C, el virus de la gripe), la mayor parte de los virus que producen infecciones respiratorias tienen un curso leve y autolimitado. Lo cual no significa necesariamente que no se vaya a complicar: simplemente, que lo más frecuente es que no se complique con otro proceso. Y que, hagamos lo que hagamos y prescribamos lo que prescribamos, el proceso va a durar como término medio unas dos semanas hasta su extinción completa.

¿Cuál es el origen de esta expresión? A los pediatras nos preocupan, especialmente en los niños menores de dos años, algunas infecciones bacterianas que se pueden generalizar, o que tienen un curso abrupto y rápidamente progresivo (como la meningococemia). Cuando, según nuestra interpretación empírica, nos parece que el niño tiene una infección vírica, realmente expresamos que tiene una infección vírica, pero nos callamos la alegría que nos produce que no tenga una infección bacteriana grave. Esto es: cuando nos oiga lo de 'que el niño tiene un virus', recuerde que  estamos felices por la segunda parte, esa que omitimos.

2. 'No le mando  un jarabe para la tos. Los jarabes para la tos no son útiles, pero además, toser es bueno'. No sé en el futuro, pero a fecha de hoy, las pruebas disponibles no avalan que los jarabes para la tos consigan reducir ésta, al menos en un plano significativo. Esto desespera a muchos padres que acuden a las consultas buscando un remedio milagroso, en este siglo XXI donde se opera asistido por robots o los enfermos con arritmias graves portan dispositivos con sensores que les salvan la vida. ¡Y no hay nada para algo tan corriente y molesto como la tos!

Yo les entiendo: también soy padre y he padecido no pocas noches de insomnio. Pero las cosas están así. La tos es un mecanismo de defensa, que persigue que el moco vaya desalojando la vía aérea, pues su ocupación acarrearía consecuencias. La más obvia: que el aire no acceda a los alvéolos, y que secundariamente la sangre no se oxigene. Esa es la maravilla de la tos: cortarla sería contraproducente en casi todos los casos. Más en los niños con bronquitis de repetición. Pero es que -ya se lo he dicho- los fármacos para la tos no son eficaces. Qué le vamos a hacer.