Socorro, mi hijo es un preadolescente

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

Son muchos los padres que se quejan de que la preadolescencia de los niños se adelanta más. Ahora entre los 8 y 11 años se considera que un niño ha dejado atrás la infancia y se adentra en un camino que le lleva directamente a la adolescencia. Es una etapa en la que no son niños, pero tampoco son púberes.

La preadolescencia se caracteriza por una serie de cambios psicológicos y emocionales en los niños antes de que comiencen los cambios físicos propios de la adolescencia. Son los padres quienes notan más estos cambios ya que afecta a la manera en la que se comportan y actúan.

Preadolescentes: ni niños ni adolescentes

Niños y niñas preadolescentes

Mi caso es al revés, mi hijo mayor, pese a no haber cumplido los 8 años parece ya un niño de 10. Su envergadura y fisionomía es la de un preadolescente, sin embargo, su forma de comportarse, pensar y comprender es la de un niño. Aunque, en ocasiones, ya comienza a tener ciertas conductas que revelan que en breve tendré en casa... ¡un preadolescente!

Suele decirse que la preadolescencia y adolescencia de las niñas es mucho más complicada de la de los niños. No creo que tenga base científica ninguna, pero en mi caso se cumple 100% y todavía me acuerdo de lo insoportable que llegué a ser entre los 13 y los 17. ¡No sé cómo mi pobre madre me sigue hablando!

¿Cómo saber si nuestro hijo es ya un preadolescente?

Hay una serie de actitudes y comportamientos que nos hacen sospechar que nuestro pequeño se ha convertido ya en un preadolescente:

- Amigos: cobran especial importancia. Crean una relación más estrella con otros niños y niñas y priorizan estar con sus amigos ante otras actividades que antes les atraían.

- Rebeldía: tienden a querer ser más independientes e intentan imponer sus normas. Discuten y se enfrentan a los padres y ya no acatan lo que sus progenitores les piden como antes lo hacían.

- Autonomía: quieren hacer cosas solos como montar en autobús, salir al centro comercial o ir al colegio.

¿Qué podemos hacer los padres de preadolescentes?

Además de hablar con ellos, intentar entenderlos o ir abriendo espacio para que tengan más autonomía a medida que se hagan mayores, sólo nos queda una solución que poner en práctica: armarnos de grandes dosis de paciencia.