Los dolores de espalda en los niños

Practicar ejercicio físico en la infancia es la mejor forma de prevenir dolores de espalda

Son muchos los motivos por los que los niños padecen dolor de espalda. Según los estudios, antes de los 15 años, el 50,9 por ciento de los niños y el 69,3 por ciento de las niñas ya ha padecido dolor de espalda alguna vez. Para evitar el dolor de espalda, lo ideal es prevenirlo cuanto antes, desde la más temprana edad, educando a nuestros hijos en hábitos adecuados para la salud de la espalda.

¿Qué causa el dolor de espalda?

Los dolores de espalda, normalmente, son de origen desconocido. Aparece por un mecanismo neurológico que causa dolor, inflamación y contractura muscular. En algunos casos, un masaje con alguna crema anti inflamatoria puede dar buenos resultados, pero otras veces hay que recurrir a un diagnostico médico, y en raras veces a pruebas más profundas como la radiología, la resonancia magnética y otras exploraciones.

Los dolores de espalda durante la infancia

Los dolores de espalda pueden estar provocados por una mala posición en la silla del colegio, de casa, de comer o estudiar; pueden surgir por estar mal apoyado en la mesa o en el pupitre de la escuela; debido al peso excesivo de los libros en las mochilas; por la falta de ejercicio físico que fortalezcan la espalda así como todo el cuerpo, y también por hábitos muy sedentarios como ver demasiada televisión o estar mucho tiempo acostado en lugar de estar sentado o de pie.

Las lesiones provenientes de algún golpe o caída, también suelen molestar a la espalda. La obesidad infantil también puede afectar a la columna de los niños.

Mejor prevenir que curar

En el caso de los problemas de espalda, la mejor terapia es la prevención. La práctica de ejercicio físico durante la infancia es la medida más importante para prevenir dolores de espalda en el futuro, ya que pueden convertirse en crónicos con el tiempo. Por esta razón la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs proponen adoptar medidas preventivas y educar a los niños en edades tempranas en hábitos adecuados para la salud de la espalda. Recomiendan a los padres que acostumbren a los hijos a hacer ejercicio al menos dos veces por semana, desde edades tempranas, para que esa práctica se consolide durante la adolescencia y madurez.

1. Deporte. El ejercicio físico ayuda al desarrollo de una musculatura potente y resistente en la espalda, y permite que la columna vertebral se forme adecuadamente, sin molestias. Todos los ejercicios deben estar desarrollados bajo la supervisión de un especialista, y conviene evitar la práctica de deportes muy competitivos que pueden dañar espalda.
2. Peso. La adquisición de buenos hábitos a la hora de llevar las maestros observen las posturas e intenten corregirlas tanto cuando están de pie como sentados. Lo mejor es que ellos se sienten lo más atrás posible, con la espalda recta y los codos apoyados en el pupitre.

Fuentes consultadas:
- Fundación Kovacs
- OMC
- Organización Médica Colegial
- Espalda.org