La difteria en niños. Por qué es importante vacunar

Vacuna para bebés y niños contra la difteria

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

La difteria es una enfermedad que puede llegar a ser mortal y que afecta principalmente a bebés y niños, por ello en los calendarios de vacunación infantil la incluyen como forma de protegerles contra la toxina que la causa. 

Esta enfermedad está causada por la toxina que liberan ciertas bacterias y que provocan que se forme una capa espesa en la garganta y en la parte posterior de la nariz que hacen difícil o incluso imposible respirar y tragar. 

Por qué vacunar al bebé contra la difteria

La difteria en bebés y niños

La difteria ha causado un elevadísimo número de mortalidad a lo largo de la historia, siendo una de las enfermedades infantiles más temidas. En países en vías de desarrollo o subdesarrollados donde la vacuna todavía no está extendida, la difteria es endémica y afecta principalmente a los niños. Mientras que en países industrializados esta enfermedad ha dejado de ser endémica y se producen casos muy esporádicos.

La toxina de la difteria se transmite por contacto físico cercano y sus síntomas más habituales, además de la dificultad para respirar y tragar, es fiebre, dolor de garganta y escalofríos. La capa que se forma en la garganta es tan espesa que puede impedir que el niño respire y provocar su asfixia. Además puede producir parálisis y una insuficiencia cardíaca

Cada país tiene su propio calendario vacunal pero la vacuna DTaP (difteria, tétanos y tosferina) se administra generalmente a los bebés desde los 2 meses y se vuelve a administrar en varias etapas durante el crecimiento. La duración de la protección de esta vacuna tras la etapa de primaria al bebé es alrededor de 10 años, por ello es necesario y muy importante administrar las vacunas de refuerzo para mantener la protección contra la toxina. 

Esta vacuna además de proteger contra la difteria también lo hace contra el tétanos y la tosferina. Los médicos la consideran totalmente segura y eficaz para prevenir esta enfermedad. Tanto es así que incluso las mujeres embarazadas con riesgo de padecerla o que nunca han sido vacunadas pueden hacerlo durante el tercer trimestre de gestación. 

La vacuna puede producir leves efectos secundarios como fiebre, enrojecimiento de la zona donde se inoculó, dolor de cabeza, cansancio o náuseas.