En Navidad, no pierdas de vista a tus hijos

Aún recuerdo la angustia que sentí el día que se perdió mi hijo en un hipermercado, mientras mi marido y yo realizábamos la compra para la comida de Navidad. De repente, no estaba junto al carro ni en los pasillos aledaños. Nos dividimos para peinar el hipermercado y decidimos llamarle por megafonía.

Durante la búsqueda, nos encontramos con un amigo que nos ayudó. Encontró a mi hijo en la frutería, disfrutando a lo grande con una cesta de frambuesas y le dijo: 'soy amigo de tu papá, vente conmigo que te está buscando' y él confió.

Los niños, siempre a la vista de los padres

Pareja con niño en Navidad

Después del susto, nos replanteamos la situación para evitar que volviera a ocurrir. Y es que la Navidad es época de compras de regalos, de aglomeraciones de gente, de colas, de reuniones infantiles, de asistencia con los niños a los lugares de ocio para disfrutar del ambiente navideño… y, en todos estos lugares, es fácil perder de vista a tus hijos.

Lo difícil es mantenerles sujetos de la mano durante tantas horas. Los niños tienen que moverse y jugar. Por este motivo, entre tanta gente es fácil dejar de verle por un momento y perder los nervios.

Las aglomeraciones de gente son el lugar ideal para que nuestros niños pasen desapercibidos ante nuestra mirada.

Debido a su pequeña estatura, se camuflan fácilmente entre la multitud y la dificultad para verles resulta una experiencia angustiosa, sobre todo, cuando uno empieza a pensar en lo peor.

Por este motivo, las autoridades recomiendan que cuando vayas a salir con tus hijos pequeños a disfrutar de la Navidad, pactes con ellos un punto de encuentro y no olvides apuntar tu teléfono móvil en el dorso de su mano.

De esta manera, cualquier persona que le encuentre puede ponerse rápidamente en contacto contigo y así resolver la situación en poco tiempo, para acortar el trauma de la separación.

Si es posible, nada más perderle de vista, grita su nombre. Llámale, porque es posible que él tampoco vea a sus padres debido a la multitud, pero pueda escuchar tu voz y guiarse hacia ti en función del sonido.

Si no le encuentras enseguida, anuncia su pérdida por megafonía e informa a la policía. Conviene advertir a los niños que, si se pierden en un lugar público como un hipermercado, un museo o un zoológico, no salgan del recinto y se hagan notar, llorando o gritando. El niño debe saber que puede pedir ayuda a un adulto, pero no a cualquiera.

Siempre debe ser una persona que vista uniforme, para que así se asegure de dirigirse a un policía, a un guardia de seguridad o al personal del recinto público que hayamos ido a visitar. Y, sobre todo, una vez que le encuentres, está bien mostrarle la preocupación sufrida, pero exprésale la alegría del reencuentro.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com