Cuando la barbilla del bebé se irrita por el babeo

Qué hacer en caso de irritación de barbilla por la saliva

Antes de los tres meses el bebé apenas segrega saliva. No tiene dientes y mama con frecuencia así que, la función de la saliva no es muy útil; sin embargo, a partir de los tres meses las glándulas del bebé comienzan a activarse coincidiendo con los primeros indicios de la dentición.

De pronto nos encontramos con un bebé sonriente repleto de babas que le caen a borbotones (aunque también depende de cada niño) mojándole constantemente barbilla, cuello y hasta la ropa. En ese momento los bebés están graciosísimos, pero si no tenemos cuidado en poco tiempo aparecerán los primeros contratiempos de esta nueva etapa: una barbilla irritada, un cuello rojo, y el pecho siempre empapado.

Consejos ante la irritación de la barbilla del bebé por babeo

irritación en la barbilla del bebé por babeo

Dicen que los humanos segregamos entre 1 y 1,5 litros de saliva al día, menos mal que los adultos sabemos tragárnosla, a saber lo que sería echarse por encima esa cantidad de babas cada día. El caso es que los bebés, aún no segregando tanta saliva, no son capaces de tragarse toda la que generan durante la primera dentición, es decir, entre los 3 y los 9 meses. Así que los padres debemos tener cuidado, además de con los moriscos que empiezan a dar en los dedos, con esa saliva de más que resbala por la barbilla, ya que puede provocar dermatitis, eczemas, e incluso, aparecer hongos.

La piel del niño es muy sensible y, aunque pueda parecer lo contrario, lo cierto es que la saliva reseca, lo que provoca que la piel se debilite y sea más proclive a infecciones.

- Realmente lo más importante es mantener lo más seca y limpia posible la zona, momento en el que tendremos que ampliar más nuestro bolso o mochila para meter cantidades desorbitadas de baberos para que el bebé no se moje el pecho y pueda coger constipados, además de con un paño de algodón para secar la barbilla y los pliegues del cuello, lugar preferido para los hongos por acumularse humedad.

- Los chupetes tampoco ayudan mucho, ya que al ser de plástico y estar en contacto continuo con la zona de babeo suelen mantener la humedad y encima pueden aparecer roces.

- Hay padres que aplican crema hidratante en estas zonas a modo de prevención, pero puede ser un arma de doble filo, ya que la crema hidratante cuando el bebé ya presenta rojeces puede resecar más la zona y empeorar la situación; es mejor poner protectores como la pasta al agua o la vaselina, especialmente por la noche, pero siempre antes de que se presente las rojeces.

- Una vez hayan aparecido las irritaciones es mejor consultar con un pediatra el tipo de crema a aplicar, ya que en ocasiones suele ser recomendable aplicar algo de corticoides, antibióticos, cuando hay infección o antimicóticos para los hongos.

- En cuanto al jabón, usa uno con ph neutro, ya que los otros pueden debilitar más la piel del bebé y escocer más la zona.

Pero ante todo, no desesperes, recuerda que esto es algo transitorio, y que puede que en apenas unos meses ya puedas deshacerte de esas babas que cubren por completo a tu bebé, e incluso, lo recordarás con cariño.