La dieta de un niño con diabetes

Cómo debe ser la alimentación de un niño con diabetes

Carlota ReviriegoNutricionista

El diagnóstico de la diabetes en la infancia cae como un jarro de agua fría en los padres, y no es para menos, ya que la diabetes es una enfermedad crónica que, si no se respetan las recomendaciones y cuidados médicos apropiados, puede tener, a la larga, complicaciones serias. 

Sin embargo, los niños con diabetes no necesitan seguir una dieta estricta, sino más bien respetar unas pautas de menús que aseguren una dieta sana que mantenga los niveles de azúcar en sangre constantes y en los márgenes recomendados. Estas pautas no imponen un menú estricto sino que proporcionan información general para elegir alimentos y para crear unos patrones de comidas correctos.

Cómo debe ser la dieta de un niño con diabetes

La alimentación en niños diabéticos

1. Deben rechazarse las dietas estrictas y no individualizadas, que si no son recomendables para los adultos, menos aun lo son para los niños. En primer lugar, porque debe tenerse en cuenta la actividad física del niño, ya que deben cubrirse  sus necesidades nutricionales, y no es lo mismo una recomendación de 1500 calorías para un niño que las consume y/o necesita, que para otro que, por ser sedentario no las va a consumir o para otro que hace deporte a diario y se queden cortas. En segundo lugar porque los gustos particulares de cada familia hay que respetarlos y tenerlos en cuenta, ya que eso permitirá una mucho más fácil adaptación a las recomendaciones. Un cambio brusco en los tipos de comidas puede ser rechazado y en definitiva, ser contraproducente. 

2. Conviene, además, involucrar al niño, en la medida que su edad lo permita, en la elaboración de los menús semanales, de manera que vaya tomando conciencia de su enfermedad y aprendiendo a seleccionar alimentos apropiados para cada momento. Además, una dieta estricta y aburrida puede incitar a cierta rebeldía que no es para nada deseable. 

3. Mantener un aporte constante de carbohidratos complejos en las comidas principales (arroz o pasta integral, patatas...), y reservar los carbohidratos sencillos, como las frutas, para las comidas secundarias como el almuerzo y la merienda, y los momentos en los que se prevea a un gasto extra de energía. Limitar las grasas, ofreciendo piezas magras de carne y otras grasas saludables, como el aceite de oliva o los frutos secos, útiles también como aporte extra de energía puntual. Intentar consumir legumbres en abundancia, ya que aportan proteína de alto valor biológico si se combinan con cereales, además de una larga lista de micronutrientes y fibra.

4. No por el hecho de ser diabético y llevar una dieta saludable, que por otra parte podría ser seguida por cualquier niño sano, hay que rechazar alimentos como el pan y un bocadillo a la hora de la merienda o para el almuerzo del colegio es una buena opción. Sin embargo, los dulces y bollería industriales no deben consumirse, y los hechos en casa, con mucha moderación.