Vínculo madre e hijo y lactancia

Cómo fomentar el vínculo a través de la lactancia

Sara Cañamero de LeónMatrona

El vínculo madre-bebé, son los lazos emocionales que establecen entre la madre y su hijo; es un instinto biológico, no se provoca, sino que ocurre en los primeros momentos tras el nacimiento y que garantiza la supervivencia del recién nacido y promueve la replicación y la protección de la especie.

El apego es algo inconsciente que hace que la madre responda a las necesidades del bebé, y garantiza que éste pueda establecer conexiones neurológicas fundamentales, el contacto estrecho entre ambos estimula áreas del cerebro del bebé determinantes para su futuro.

El apego seguro, un vínculo fuerte con la madre ha demostrado ser crucial para que en el futuro el niño y posterior adulto pueda establecer relaciones sanas, seguras con otras personas. Que sea socialmente normalizado.

¿Qué papel juega la lactancia en el vínculo?

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Las bases de una relación de apego seguro del bebé con su madre son:

- El establecimiento del vínculo afectivo madre hijo: desde el embarazo ya se relaciona con su hijo.

- La preocupación maternal primaria: es decir la respuesta innata de la madre de responder a las necesidades de su hijo de manera inmediata, se piensa que es un mecanismo hormonal.

- La lactancia materna a demanda.

Cuando una madre da el pecho a su hijo se establece una atmósfera mágica, en la que no sólo le ofrece alimento, sino que se ponen en marcha una serie de mecanismos necesarios para que se siga manteniendo el apego, se refuerzan los lazos madre-hijo. Es un contacto tan íntimo, tan especial; que a nivel neurológico se producen estimulaciones en el cerebro del bebé y la madre.

Hay dos hormonas necesarias en la lactancia materna, que también interpretan un papel protagonista en el establecimiento del vínculo:

- Prolactina: necesaria para la producción de la leche, pero que a nivel emocional hace que la madre esté atenta a las necesidades de su hijo.

- Oxitocina: responsable de la eyección láctea, es la hormona del enamoramiento, ya hace que ambos se enamoren el uno del otro. Que las miradas entre ambos estén llenas de significado, el olor que desprenden sea reconocido por ambos. 

Gracias a la lactancia materna se establece un diálogo sin palabras entre ambos, una comunicación íntima. El contacto piel con piel, las caricias, el sabor de la madre. El bebé se siente protegido en brazos de su madre, y la madre se siente capaz de proteger a su bebé.

Así que podemos concluir que la lactancia materna supone un factor de protección para tener niños adultos emocionalmente sanos, el contacto que se establece entre madre e hijo durante las tomas hacen que el pecho de la madre sea el ambiente ideal para establecer las bases del apego.