5 estrategias para ayudar al niño inseguro

Consejos para padres con hijos con baja autoestima

Sara TarrésPsicóloga Infantil

El niño inseguro es un niño retraído, temeroso, un niño con miedo a fracasar, a perder la atención o el cariño de sus padres o adultos de referencia. Es un niño con temor a hacer el ridículo, un niño con baja autoestima que necesita que recuperar la confianza en sí mismo para poder desarrollarse personal, emocional y socialmente. Hoy os proponemos 5 estrategias para ayudar al niño inseguro.

Cómo se siente el niño inseguro y cómo debemos ayudarle

NIña insegura

El niño inseguro se siente torpe ante cualquier tarea o actividad novedosa que tenga que realizar o a la que ya se haya enfrentado antes sin éxito. Los padres, maestros y otros educadores podemos ayudar al niño inseguro a recuperar esa seguridad perdida o no desarrollada que tanto necesita.

Debemos empezar potenciando su autoestima pero también la aceptación de la frustración para que entienda que los fracasos son nuevas oportunidades de éxito, oportunidades de aprendizaje que debe aprovechar y no solo un resultado adverso que malogra sus propósitos. Para ello proponemos 5 estrategias para ayudar al niño inseguro, estrategias que le ayudarán a fortalecer su autoestima y autoconcepto así como a sobreponerse a los fracasos.

Estrategias para ayudar al niño inseguro

1. Elogiarle en lugar de criticarle. Los padres debemos ofrecer a los niños la confianza sufriente en ellos mismos para que sean capaces de enfrentarse a cualquier tarea, reto o circunstancia que se le plantee. Eso se consigue alentándole, elogiándole sinceramente, brindándole ánimo cuando está aprendiendo a caminar, a leer, a tocar un instrumento pero también cuando hace otras tareas cotidianas como poner la mesa, hablar con un vecino, mantener el orden en su habitación, o sencillamente cuando juega.

Las críticas constantes, los '¡Qué torpe eres!', 'Otra vez has sido tu', 'Deja eso que lo vas a romper!' u otras frases similares… vulneran la autoestima y el autoconcepto de nuestros hijos mermando la seguridad y confianza en ellos mismos. Si queremos un niño que confíe en sí mismo debemos empezar transmitiéndole que nosotros confiamos en él.

2. Darle responsabilidades acordes a su edad. Un niño aprende a confiar en sí mismo y en lo que es capaz de hacer en la medida que tiene oportunidades de enfrentarse a diferentes responsabilidades. 

Un niño sobreprotegido, al que no se le permite hacer nada por sí mismo porque siempre tiene quien se lo haga, es un niño que aprenderá a pensar que él no es capaz de hacer todo eso que hace mamá o papá por él. Será un niño que crecerá pensando que siempre necesitará a alguien a su lado para superar cualquier adversidad. Si queremos que nuestro hijo deje de ser un niño inseguro o que no se convierta en uno de ellos debemos fomentar su autonomía e independencia, ofreciéndole tareas y responsabilidades acordes a su edad.

3. Jugar, reír, bailar, disfrutar. En la mayoría de casos los niños inseguros son niños rígidos en sus comportamientos, no se dejan llevar por miedo al ridículo o a las críticas, así que es importante que aprendan a disfrutar jugando, riendo o bailando en compañía de otros niños o adultos. Deben vernos a nosotros mismos, sus padres o educadores, realizando estas acciones, observar que no pasa nada, que es divertido reírse de uno mismo.  

4. Minimizar los fracasos. Para que un niño recupere la seguridad en sí mismo debe vivir los fracasos como nuevas oportunidades de éxito no como algo paralizante y frustrante. Eso no es posible si vive o en una familia con estilos educativos rígidos, autoritarios o con falsas expectativas. Estilos educativos que no toleran los fracasos y que generan inseguridad. Es necesario fracasar para aprender, es necesario caer muchas veces antes de aprender a andar, rebajemos expectativas y minimicemos los pequeños fracasos o errores que cometan nuestros hijos. Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender. Charles Dickens, escritor y novelista inglés.

5. Entrenar el pensamiento positivo, autorefuerzo. Esta última estrategia proporciona a los niños la oportunidad de creer en ellos mismos, deben aprender a alentarse, motivarse, a decirse cosas positivas, a cambiar su discurso interno. Cambiar el 'yo no lo sé hacer' por un 'yo no lo sé hacer todavía', cambiar el 'sé que no puedo' por '¿y que pasa si lo intento?', cambiar el 'qué mal que lo he hecho' por 'un muy bien, lo he intentado, la próxima vez seguro que irá mejor'.