Tener un hijo biológico y adoptar

Adoptar cuando ya se tiene otro hijo

Ana María LinaresPsicóloga Sanitaria

A veces una familia decide que ha llegado el momento de crecer y contar con un nuevo miembro más ¿cómo? Pues teniendo un hijo que puede ser biológico o adoptado.

La adopción es una forma más de paternidad o maternidad y, por tanto, una decisión tuya y/o de tu pareja si es el caso. Es normal que te plantees ciertas cuestiones sobre cómo será traer a un niño de fuera a casa, cómo va a ser la convivencia, si se llevará bien con tus otros hijos, si le vas a querer igual, si los demás lo van a tratar igual…

Cambios en la familia tras la llegada de un hijo adoptado

Familia con hijos adoptados

Lo primero que tienes que pensar es que tu nuevo hijo se llevará bien con el resto de la familia aunque discuta y se peleen, que lo vas a querer y que, efectivamente será un miembro más. Ese es el planteamiento que debes tener aunque es normal que, al preparar el camino para la llegada del benjamín de la casa, las peculiaridades de la adopción haya que tenerlas en cuenta de cara a explicar al resto de tus hijos cómo va a ser ese nuevo hermano.

Por supuesto que esa explicación va a depender mucho de la edad que tengan tus hijos pero igual que ocurre con cualquier otra cosa que desees hacerles comprender. Es importante diferenciar de cara a hacerles entender el nuevo cambio familiar:

1. Si mis hijos mayores son biológicos y el nuevo miembro va a ser un niño adoptado. En estos casos, la mejor forma de prepararnos para la llegada del nuevo hermanito es involucrar en la medida de lo posible a tus hijos mayores en esa adopción. Hablad con ellos, señalad los motivos que os llevan a tomar esa decisión, buscad información del país de origen del niño que vais a adoptar, las costumbres y tradiciones...

2. Si mis hijos mayores son adoptados y el nuevo miembro va a ser un hijo biológico. Aunque en este caso no siempre se puede predecir un embarazo, incorporar al niño al desarrollo del mismo es fundamental. Siempre debemos tener en cuenta que, como hemos dicho en ocasiones anteriores, un niño adoptado es un niño que ha sufrido pérdidas y éstas siempre generan inseguridad: ¿me van a dejar de querer cuando tengan a su hijo de 'verdad'?

Por eso, hay que insistir en que ambos van a ser nuestros hijos, que no existen hijos 'de verdad' ni 'de mentira', que les vamos a querer igual, que van a ser hermanos y es muy importante que se le dé un papel de responsable, como de hermano mayor que tiene que cuidar (al igual que con los hermanos biológicos) pero insistiendo mucho más en lo mucho que se le quiere. Pensemos que no es sólo un príncipe destronado, sino un príncipe al que le costó mucho creerse su trono y por tanto, el miedo a perder lo que ha costado mucho conseguir es mayor.