¿Bebés y gatos pueden convivir juntos?

A mí, particularmente, no me gustan los gatos. Cuando yo era muy pequeña uno me arañó cuando intentaba hacerle un cariño. Desde ahí, no me fío de ellos. Cuando nació mi hija pensé en tener una mascota. Hemos tenido peces, tortugas, hoy tenemos un perro, pero gatos ni pensarlo. El hecho de que mi experiencia con los gatos no haya sido de las mejores, no quiere decir que otras personas no puedan convivir con los gatos. Algunos padres se sienten preocupados con la reacción que pueda tener el gato con la llegada de un bebé a casa, lo que es completamente comprensible.

Gatos y bebés en casa

Gatos y bebés

Hay montones de historias sobre lo que pueden provocar los gatos a los bebés, aunque según Kat Miller, experta en conducta de la Sociedad para prevenir la crueldad a los animales de Estados Unidos, son los bebés los que más asustan los gatos, por sus ruidos extraños, sus distintos olores, y su conducta de lo más imprevisible. Para algunos gatos, los bebés son como extraterrestres.

Cuando un bebé llega a un hogar, la rutina de la casa cambia por completo. Normalmente, los bebés se adaptan a la nueva realidad, pero el gato sí nota los cambios, ya que es un animal de hábito y que prefiere la regularidad.

Por esta razón es necesario supervisar el contacto y el comportamiento del gato con el bebé. No quitarles ni un ojo, y considerar los consejos de la doctora Miller:

1- Supervisar el contacto del gato con el bebé. No dejarles solos ni un solo momento. Si el bebé está durmiendo, se debe cerrar la puerta de su habitación para mantener el gato alejado, y evitar así a que trepe a la cuna.

2- Observar si existe alguna reacción alérgica en la piel o en la respiración del bebé. Podría ser por el pelo del gato. En este caso, deben consultar al medico.

3- Antes de que el bebé llegue a casa es conveniente acostumbrar a la mascota a él. Intente antes ajustar gradualmente los nuevos horarios y lugares de comida, de jugar o acariciar al gato. Cualquier cambio abrupto en la vida del gato puede causarle ansiedad y miedo.

4- Acostumbrar al gato a los sonidos que hace el bebé, bien como a sus olores. Que el gato olfatee su perfume, y se familiarice con los llantos del bebé.

5- Cortar regularmente las uñas del gato, para evitar posible arañazos. Buscar la orientación de un veterinario para eso.

6- Asegurarse de que el gato sepa qué cosas tiene permitidas o prohibidas. Subirse a la cuna o a su regazo cuando esté amamantando al bebé, no se le debe permitir.

7- Los animales "hablan" con su cuerpo. Si la cola del gato está hacia arriba y no menea, es señal de que el gato está agitado y que merece atención. Si sus orejas están paradas, el gato estará relajado e interesado.

8- El comportamiento del gato también dependerá de las actitudes de sus dueños. Permita al gato observar y aproximarse a su ritmo al bebé, sin expresar terror y miedo. Darle un voto de confianza también ayuda a educarle.

9- Tener en cuenta la personalidad del gato. De eso dependerá su ajuste o no al nuevo bebé.

10- Cuidar de la higiene. Evitar que el gato se suba a la cuna, a la mesa, y que esté siempre en contacto con el bebé. Educar al gato en este sentido es sumamente necesario.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com