El peso de la mochila de nuestros hijos
El inicio escolar hace que retomemos un tema de gran preocupación para los padres: ¡nuestros hijos cargan demasiado peso sobre sus espaldas! Las campañas de concienciación que van apareciendo a este respecto nos recuerdan que la salud presente y futura de nuestros hijos pasa, sin escusas, por tener una espalda saludable.
En las reuniones previas al curso escolar de algunos colegios, se ha informado a los padres sobre la recomendación de que nuestros hijos no lleven a sus espaldas una carga superior al 10% de su peso corporal, lo que supondría para un colegial de 30 Kg. una carga máxima de 3 Kg., dato bastante alejado de la realidad.
La Organización Médica Colegial (OMC), en colaboración con la Fundación Kovacs, ha presentado recientemente una campaña informativa bajo el lema:
No des la espalda a tu espalda que se centra en las pautas que deben seguir los escolares para tener una espalda sana.

Dicha organización recomienda que los niños utilicen carritos para las mochilas, que se exija a los colegios la utilización de libros en fascículos (o la instalación de taquillas) y que se fomente la práctica de ejercicio físico regular para evitar que los
dolores de espalda se conviertan en crónicos al llegar a la edad adulta.
Todas estas recomendaciones, sin lugar a dudas, nos ayudan a concienciarnos sobre un problema de salud muy importante, ya que con frecuencia los padres solemos relacionar estos dolores con el crecimiento, malas posturas, esfuerzos puntuales o juegos, y no tanto con el peso que nuestros hijos llevan en sus espaldas a diario.
La movilización de los organismos médicos es un excelente aliado para la resolución de esta pésima herencia. ¿Pero es esto suficiente? Quizás, al igual que yo, penséis que se están adoptando medidas sólo a corto plazo, parches para las heridas o aspirinas para el
dolor de cabeza: una de las propuestas, la de poner ruedas a las mochilas ¿solucionaría realmente el problema del dolor de espalda de nuestros hijos y sus implicaciones a largo plazo o simplemente aliviarían el diagnóstico: pasar de una posible hernia discal en la madurez a una leve desviación de columna?
El empleo de fascículos o libros guillotinados me parece una solución más acertada, pero mejorable ¿No sería mejor ver cuál es el problema de raíz?: ¡los niños llevan y traen demasiados libros! ¿Son verdaderamente necesarios tantos libros para que nuestros niños aprendan? ¿No podemos ahorrar material impreso (y de paso ayudar al medioambiente) mediante el uso de Internet, mediante el recurso de las bibliotecas, mediante la sencilla y poderosa herramienta de los cuadernos en blanco? Estoy segura de que sí.
Patro Gabaldon. Redactora de GuiaInfantil.com