Aceite de palma en las leches de fórmula infantiles

Por qué no hay que tener miedo al aceite de palma en las leches de fórmula

El aceite de palma está generando un revuelo increíble entre los consumidores de todo tipo de productos, dada su amplia presencia en la industria alimentaria, sobre todo en aquellos padres que deciden alimentar a su bebé con leche de fórmula. La presencia de aceite de palma en las leches de fórmula infantiles está impulsando a estos padres a buscar otro tipo de leches de fórmula que no la contengan, inclinándose a veces por productos que no siempre son tan recomendables como las fórmulas elaboradas a partir de leche de vaca.

Lo que debes saber sobre el aceite de palma en las leches de fórmula infantiles

el aceite de palma en las leches de fórmula de los bebés

Aunque la leche materna no es imitable en su totalidad, los fabricantes de leches infantiles han mejorado ampliamente aquel producto que originalmente, a finales del siglo XIX, contenía  leche en polvo, harina de trigo, malta y azúcar. Las fórmulas infantiles se han ido adaptando según ha avanzado el conocimiento de la nutrición y de los componentes de la leche materna, incorporándose algunos compuestos y adaptando las cantidades de grasas o proteínas.

Sin embargo, la leche materna no deja de ser un alimento tremendamente complejo y además, vivo, capaz de evolucionar con la toma y con la edad del lactante. Aunque esto es imposible, las leches de fórmula infantiles modernas se acercan poco a poco a la composición nutricional, que no biológica, de la leche materna, incluyendo en la actualidad compuestos como el ácido palmítico.

La investigación en el campo de las fórmulas infantiles se ha centrado en dos vertientes, los factores inmunológicos y la microbiología de la leche materna (la parte viva de este alimento), y la composición de su grasa. Los ácidos grasos se han relacionado estrechamente con el desarrollo del cerebro, con las conexiones neuronales y con el correcto desarrollo del bebé desde el útero materno, por lo que su importancia durante los primeros meses de vida es vital. La grasa de la leche materna tiene un alto contenido en ácido palmítico, concretamente el que se conoce como β-palmitato, y este ácido está involucrado, además de en las funciones mencionadas, en la absorción del calcio y el magnesio, importantísimos para huesos y dientes.

Según los estudios realizados, la adición de β-palmitato a la leche de fórmula tiene importantísimos beneficios fisiológicos, mejorando además la consistencia de las heces, algo muy importante teniendo en cuenta que la alimentación con leche de fórmula se relaciona frecuentemente con estreñimiento. 

También se ha observado que el β-palmitato ejerce un efecto positivo en el desarrollo de la microbiota intestinal de los lactantes alimentados con leche artificial. La presencia de microorganismos en la leche materna asegura la formación y el mantenimiento del equilibrio en la microflora del intestino. Estas bacterias son parte crucial de la inmunidad del bebé, siendo su primera línea de defensa gracias a estar en directa comunicación con el sistema inmunitario. 

Lejos de temer la presencia de aceite de palma en la leche de fórmula, es más conveniente señalar que las ventajas de la incorporación de β-palmitato en la alimentación del lactante son notables.