Los bebés pueden comer de todo excepto estos alimentos

Alimentos a excluir en la dieta del bebé

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Con el comienzo, a partir de los 6 meses, de la alimentación complementaria, los bebés comienzan a probar poco a poco diferentes alimentos, con la idea de que el bebé se prepare, para comer los menús habituales de su familia.

Las recomendaciones en este campo han variado enormemente en las últimas décadas debido a las investigaciones realizadas en el campo de las alergias alimentarias, una de las excusas utilizadas a la hora de prohibir alimentos. Según las asociaciones pediátricas más conocidas, las restricciones alimentarias a partir del año son escasas, aunque sí conviene tener en cuenta que algunos alimentos pueden estar desaconsejados hasta edades más avanzadas por otros motivos. En definitiva, los bebés pueden comer de todo, excepto estos alimentos.

Alimentos que no pueden comer los bebés

Los bebés pueden comer de todo

- Salvo en condiciones especiales, como en bebés con problemas cardiacos o con alto riesgo de obesidad, no se recomienda introducir la leche o lácteos bajos en grasa en la dieta del bebé hasta los 2 años. Hasta entonces, y dado el alto ritmo de crecimiento, tanto físico como en el campo intelectual, el bebé aún se beneficia de la grasa procedente de la leche entera y de las calorías que ésta le proporciona. 

- Deben evitarse también los pescados grandes, como el pez espada o el tiburón (cazón, por ejemplo), debido a su alto contenido en mercurio, en beneficio de otros cuyo contenido sea mínimo, ya que la grasa del pescado es muy saludable y sus ácidos grasos son necesarios para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé. No obstante, conviene evitar las grasas saturadas e hidrogenadas, presentes en la comida rápida o la bollería industrial y no ofrecer estas a los bebés.

- La sal y el azúcar no deberían estar presentes en la dieta de los bebés, y su introducción debería posponerse lo máximo posible, la del azúcar, hasta evitarse por completo, si se desea.

- Mención aparte merece la miel, no sólo porque es azúcar y se relaciona con la aparición de caries y con la obesidad, sino también porque este alimento pueden albergar esporas de Clostridium botulinum. Este microorganismo produce una toxina que causa una enfermedad neurológica de extrema gravedad si no se detecta a tiempo, el botulismo. Las recomendaciones actuales para incorporar la miel en la dieta del bebé varían entre los 12 y los 24 meses.

- Los frutos secos, además de ser los causantes de una de las alergias más comunes, son los más relacionados con casos de atragantamiento. Las recomendaciones más estrictas recomiendan posponer su introducción hasta los 5 años, aunque cada caso es diferente. Dependiendo de las habilidades de masticación del bebé, sobre todo si ha seguido el método baby led weaning, éste puede estar preparado antes para consumir frutos secos enteros. Dependiendo de estas mismas habilidades, la restricción de alimentos puede ser mayor si el bebé no está acostumbrado a masticar, incluyendo por ejemplo las uvas, las cerezas, los tomates cherry o las salchichas.