Qué actitud deben tener los padres durante una comida familiar

10 consejos para afrontar una comida o cena en familia

Iván Carabaño Aguado

La cena se ha convertido en el momento del día en el que el núcleo familiar se reúne en torno a una mesa. Hay familias que disfrutan de esa comida conjunta, si bien no siempre es así. Si tu hijo no se lo pasa bien frente al plato, puede “estallar la bomba”.

En Guiainfantil.com te aportamos varios consejos relativos a la actitud que has de mantener, y que conforman lo que los psicólogos llaman “dinámica conversacional”. 

Qué actitud hemos de mantener los padres ante la comida con los hijos 

Cómo disfrutar de una comida en familia

1- En la mesa, lo ideal es el tema central de la conversación no sea la propia comida. Me explico. Los papás de malos comedores tendemos a decir frases del tipo: “Siempre estamos igual, nunca quieres probar nada, esto es un suplicio”. Por eso, te animamos a que desvíes de la comida el foco central. Pregunta a tus hijos qué tal les ha ido el día, háblales de cosas curiosas, cuéntales qué has hecho hoy tú en el trabajo, hazles partícipes de planes vacacionales, etc. Algo que no sea hablar de comida.

2- No dejes que el móvil, la tablet, la tele o el ordenador os distraigan. Es vuestro momento, no el de la electrónica. Apaga todos los dispositivos, o haz un pacto contigo mismo para no consultarlos durante “vuestro momento”. 

3- No tengas prisa. Deja que la cena dure al menos 20-30 minutos. La paciencia da buenos frutos.

4- Sonríe con frecuencia. Muchas veces, la sonrisa es nuestra mejor arma. El ambiente agradable mueve montañas; el ambiente estresante, las genera.

5- Razona con tu hijo. Cuéntale qué ventajas concretas aporta el alimento frente al cual muestra reticencias. Por ejemplo: “Prueba el aguacate. Tiene grasa buena y sustancias antioxidantes: gracias a ellas, tu corazón funcionará mejor”.

6- Da refuerzos positivos. Los padres muchas veces nos posicionamos en un talante pesimista, y nos equivocamos. Es mucho más provechoso alabar aquellos momentos en los que el niño ha mostrado buena actitud. Por ejemplo, cuando no chilla al comer, cuando está sentado educadamente, cuando accede a probar un plato que no le gusta demasiado, cuando prueba una comida distinta, etc.

7- Ni el postre ni los juguetes han de ser monedas de cambio. ¿A que a ti no te gustaría que te chantajeasen en el trabajo? Pues no lo hagas tú en casa. Esto es, no utilices frases del tipo: “Si no comes el pescado, te quedas sin tarta”; “si no te acabas el brócoli, te quito el coche teledirigido”.

8- Es mejor que negocies. Todos tenemos nuestras preferencias gustativas. Tú, mamá o papá, también. Cuando toque de comer algo que a tu hijo no le agrada, accede a negociar la cantidad de lo que se va a comer, no la calidad. Esto es, no sustituyas un plato por otro (eso es un mecanismo de generar caprichosos), pero pacta con él una cantidad intermedia que os contente a ambos. Y, eso sí, acepta el acuerdo.

9- No grites. Recuerda que tu hijo se mira en ti. Si tú gritas cuando te pones nervioso, él lo va a hacer también. La actitud neutra, reposada, serena, es mucho más ventajosa.

10- Reconoce que no eres perfecto, y pide perdón a tus hijos cuando te equivoques. Aunque intentes cumplir todas estas recomendaciones, a veces chillarás, te enfadarás seriamente con ellos, le dirás que “es un martirio cenar a su lado”, les amenazarás con quitarles su muñeca favorita o ese yogur de fresa que siempre les compras porque sabes que les apasiona. No te preocupes. Los nervios son traicioneros, y te mueven a decir cosas que no sientes, o que no vas a cumplir. Tus hijos siempre te sabrán disculpar.