Por qué padres e hijos hemos de cenar juntos

Raquel Oberlander
Raquel Oberlander Periodista y publicitaria

Día tras día siguen apareciendo artículos e investigaciones que refuerzan la importancia de la cena familiar. ¿Qué tal si recordamos algunos de ellos?

La importancia de la cena en familia

Cenas en familia

Según una nota de Emuna Braverman (quien tiene un título de derecho de la Universidad de Toronto y una Maestría en Psicología de la Universidad Pepperdine)  las cenas en familia colaboran para: 

- que los chicos logren mejores calificaciones en el colegio.

- que de desarrolle menos la obesidad.

- que sean menos proclives a generar adicciones.

- que logren una salud mental estable.

- que logren mejores relaciones sociales. 

Si tienen todos estos beneficios, diríamos que debería ser uno de los hábitos básicos de todas las familias. Sin embargo las circunstancias de la vida moderna hacen que cada vez sean menos familias las que logran establecer esta rutina. Ya sea porque los chicos tienen actividades extracurriculares y vienen tarde, o porque los horarios laborales son muy extensos, es una costumbre que se está perdiendo.

Consejos para cenar en familia

- Si no podemos hacer una cena familiar todos los días de la semana, por lo menos establecer dos o tres veces a la semana en que sean sagradas y todos deban cancelar otras actividades para poder respetarlas. Y si es imposible, cambiarla de día, pero no obviarla.  

- Ajustar nuestros tiempos a nuestras prioridades. Si realmente la familia es importante, debemos hacernos el tiempo para que estas cenas sucedan. Cuando los chicos sean más grandes asumirán que es lo normal dejar de lado otras actividades para la cena familiar.

- Si por circunstancias laborales es imposible cenar juntos, este momento debe ser sustituído por otra comida: el desayuno, el almuerzo, la merienda de los fines de semana. Pero un momento familiar alrededor de la mesa debe establecerse. 

- No pretender que sea una cena larga con una gran sobremesa de varias horas. Eso es poco viable. Si logran encontrarse aunque sea 30 o 40 minutos, es suficiente.

- Reglas claras: A la hora de la comida, nada de dispositivos: ni celulares ni televisión. Un pequeño tiempo para que cada uno cuente cómo fue su jornada. Si tenés varios hijos, es probable que unos sean más conversadores que otros, por lo tanto unos van a hablar sin parar y otros difícilmente dirán más que una frase. No importa. Respetemos las diferencias. Saber escuchar también es un ejercicio interesante.

- Empezar con esta práctica desde que son pequeños, aún que coman una comida diferente. Los primeros años muchos padres prefieren dar de comer a sus hijos para luego poder cenar tranquilos ellos dos. Mi recomendación es empezar la rutina de la cena familiar cuanto antes. 

- No se necesita platos elaborados. Es más importante compartir el momento que una gran cena. Aunque sean sandwiches o una ensalada ligera, se pueden poner todos los ingredientes en la mesa y preparar y comerlos todos juntos. La improvisación también vale.

¿Estás lista/o para la cena de hoy?