Cómo prevenir la cabeza plana del bebé

Cómo evitar la plagiocefalia en el bebé

A principios de los años 90 un estudio sobre la costumbre de acostar a los niños boca abajo desveló que provocaba un aumento de la muerte súbita del lactante, por lo que los médicos aconsejaron que los niños durmieran boca arriba y con la cabeza ladeada.

Desde entonces se ha reducido casi a la mitad el porcentaje de muertes súbitas, sin embargo los casos de plagiocefalia, más conocido como síndrome de la cabeza plana, han aumentado considerablemente. 

Cómo prevenir la plagiocefalia en bebés

Cómo prevenir la plagiocefalia en el bebé

Recientes estudios han descubierto que hasta el 48% de los niños sanos por debajo del año de edad la padecen. Esto se puede deber a varios factores: el primero es por compresión en el útero materno tras el encajamiento en el noveno mes de gestación y, más tarde, debido a un apoyo continuo sobre el mismo lado de la cabeza.

El problema es que los bebés que pasan demasiado tiempo acostados sobre la parte posterior de la cabeza, o sobre un solo lado, pueden presentar esta deformidad debido a que los huesos de la cabeza son muy blandos en los primeros meses de vida y se mueven con facilidad para facilitar el crecimiento del cerebro.

No hay que preocuparse, ya que no se ha demostrado científicamente que esta deformidad implique otros trastornos en el aprendizaje o en alguna facultad cerebral, sino que es simplemente una cuestión estética. Aún así, al ser una deformidad conviene tratarla, especialmente cuando se trata de situaciones severas.

Lo mejor para estos casos es prevenirla con unos sencillos pasos a seguir:

1- Acostar al niño boca arriba siempre, pero alternando los lados de apoyo. Para ello es mejor colocar al niño cada vez en un lado de la cuna, ya que normalmente tienen tendencia a mirar hacia la puerta o hacia sus juguetes.

2- Si al niño le cuesta dormir de lado, conviene poner un cojín antivuelco que podemos sujetar con un velcro a su pijama para que no se despegue de él.

3- Intentar que los estímulos que llaman su atención (móviles, juguetes, sonidos…) provengan cada vez de un lugar distinto para que mueva la cabeza lo más posible, fortaleciendo así los músculos del cuello, ya que muchas veces va asociado a tortícolis.

4- Evitar el apoyo de la cabeza lo más posible, intentando transportarlo en mochilas, o brazos.

5- Ponerle a jugar boca abajo durante un ratito cada día.

6- Movilizar la cabeza haciendo ejercicios cada día después del baño durante cinco minutos, girándole la barbilla hasta el hombro, y manteniéndola unos segundos, y lo mismo hacia el lado contrario.

En los casos más severos, algo que debe de diagnosticar el pediatra, existe la posibilidad de colocar un casco corrector entre los 4 y los 12 meses de edad. E l porcentaje de efectividad varía en función de la edad y la severidad de la deformidad, aunque suele ser superior al 80% de los casos; y sólo en situaciones muy graves debe recurrirse a la cirugía.