Qué puede ocurrirle a un niño en un accidente de tráfico

Por qué los niños deben viajar siempre en el coche con sillas homologadas

Dentro del coche, el niño es el pasajero más débil, es el de menor tamaño y el más frágil. Por lo tanto, en un accidente de tráfico necesita de un sistema de retención mayor que el de un adulto. 

En Guiainfantil.com te contamos qué puede pasarle a un niño en caso de accidente de coche y por qué es tan importante que viajen con silla homologada.

La importancia de las sillas de retención infantil en los coches

Qué puede suceder a un niño en caso de accidente de coche 

Hace ya algunos años que, con unos grandes profesionales y compañeros, iniciamos unas jornadas de Seguridad Vial, dirigidas a padres y madres de colegios, “La Seguridad de tus hijos: tu responsabilidad”. De todas las jornadas multidisciplinares que se organizan, siempre aprendes cosas de manos de otros compañeros. En este caso fue una frase que resumía perfectamente todo el despliegue y los objetivos de dicho evento: “Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto”. Una frase contundente y cargada de razón, que salió de boca de mi amiga Eva María González Fernández (Policía Local en Vélez Málaga y muy involucrada en la formación en Seguridad Vial Infantil desde hace muchos años), y que a día de hoy sigue resonando en el interior de mi cabeza.

La legislación contempla como obligatorio el uso de Sistemas de Retención Infantil (SRI) por las carreteras y es contundente al respecto. Y esto no es un capricho de los dirigentes; está basado simplemente en leyes de la física clásica, que son las responsables de las lesiones en accidentes de alta energía. Y es que, un niño puede sufrir lesiones muy serias e incluso la muerte en caso de accidente de tráfico.

Qué sucede en un accidente de tráfico

La primera ley del movimiento de Newton nos indica que un cuerpo que esté en reposo seguirá en reposo, y que un cuerpo en movimiento seguirá en movimiento, a menos que una fuerza externa actúe sobre él. Esto justifica la proyección o aceleración brusca e inesperada de un vehículo cuando es alcanzado por otro, o la simple detención de un vehículo al realizar una frenada (actúa la fuerza de rozamiento del sistema de frenado y el propio rozamiento del asfalto contra las ruedas)

En un accidente de alta energía, siempre acontecen tres traumatismos consecutivos:

1- El impacto del coche contra un obstáculo que lo detiene de forma más o menos brusca.

2- El impacto de los ocupantes contra las estructuras del vehículo.

3- El impacto de los órganos dentro de las cavidades que los albergan. En estos momentos se produce una cantidad de energía, que se intercambia en diferentes direcciones y que condiciona el efecto lesivo en los diferentes órganos afectados; siempre en función de su densidad y de la superficie de contacto que recibe el impacto.

Esto justifica el daño que se produce en los diferentes órganos tras el cese brusco de un movimiento por el intercambio de fuerzas. El movimiento del vehículo, tras un cese brusco, no desaparece, sino que se transmite con la misma intensidad a nuestra anatomía.

Pongamos un ejemplo gráfico para entender mejor todo lo anteriormente expuesto sobre la importancia de la velocidad en estos supuestos:

- Una detención brusca a 50 km/h podría equivaler a una caída libre desde 9 metros.

- Una detención brusca a 100 km/h podría equivaler a una caída libre desde 39 metros.

Por tanto en cualquier accidente de tráfico, volviendo a lo inicialmente explicado, se producen tres intercambios de energía en un accidente de tráfico: 

1- Desaceleración más o menos brusca del vehículo hasta su detención tras el impacto.

2- En un segundo tiempo, la proyección de ocupantes en el sentido de la marcha hasta su detención, contra las estructuras del vehículo

3- Y en tercer tiempo, una desaceleración brusca de los órganos de los ocupantes hasta su detención, contras las estructuras anatómicas que los albergan y sustentan.

Qué lesiones puede tener un niño en un accidente de tráfico

Con todos los datos expuestos hasta ahora, podemos comprobar que no es necesario desarrollar velocidades altas para generar lesiones de consideración en un ocupante. Mucha más consideración hay que tener con niños pequeños como viajeros:

- Los niños tienen características anatómicas diferentes de los adultos, empezando por la fragilidad de sus órganos y otras estructuras anatómicas. El tamaño de la cabeza y su peso, en relación con el resto del cuerpo, es proporcionalmente mayor que la de los adultos. Es por esto que la mayor parte de las lesiones podrán suceder en cabeza y cuello hasta, más o menos, los cuatro años de edad

- Ciertos órganos, como el hígado, son más voluminosos y están menos protegidos que en la edad adulta. A partir de los 4 años las lesiones son más frecuentes a nivel abdominal.

Todos los avances en seguridad activa y pasiva que se han ido implantando en los vehículos de serie a lo largo de estos años (reposacabezas, cinturones de seguridad, airbags, refuerzo de habitáculos, sistemas de frenado, etc..), entre los que se incluyen los SRI (sistemas de retención infantil), van dirigidos a disipar la energía que se genera en los impactos y, por lo tanto, minimizar la posibilidad de lesiones.

En caso de que se produjeran lesiones, siempre actuarán para reducir su severidad. Sin estos dispositivos las consecuencias serían mucho peores. De ahí la importancia de seguir las instrucciones de los fabricantes sobre su instalación, uso y mantenimiento.