Cuándo comenzar con la educación sexual en los niños

Educación sexual en la primera infancia

Julia Silva García
Julia Silva García Psicóloga y Sexóloga

Muchas personas me preguntan cuál es la edad adecuada para comenzar con la educación sexual de los niños. Mi respuesta suele ser: “Los niños tienen sexualidad desde que nacen, así que, quieras o no, educas desde el primer día. Aprovecha cada oportunidad que se te presente”.

Esta respuesta aún sorprende a muchos, ya que la educación sexual se sigue asociando a pubertad, genitalidad, erótica adulta, prevención de embarazos no deseados o de infecciones de transmisión sexual.

Cuándo y cómo hacer educación sexual con los hijos

Educación sexual para los hijos

Os presento algunas situaciones en las que, queriendo o no, hacemos educación sexual con los hijos en la etapa de la primera infancia:

  • Los vínculos que se establecen desde la primera infancia condicionan de alguna manera las relaciones futuras. Establecer una relación de apego seguro, ayuda a que los niños y niñas aprendan a reconocer y respetar las emociones propias y ajenas y a relacionarse con seguridad.
  • Observar y tocar son los métodos principales de descubrimiento de los cuerpos (propio y ajenos). Tocarse los genitales mientras le cambias el pañal, chupar a los adultos, acariciar, mirar las manos en movimiento, recibir cosquillas, dormir piel con piel, abrazar, besar, sentir el agua en el baño…  Le aporta un mundo de sensaciones que ayudan a configurar la identidad.
  • El contacto físico tiene un código de respeto a los cuerpos. Tu hijo irá aprendiendo que el contacto deseado y consentido genera cercanía e intimidad, pero que, de no ser así, provoca malestar. Besar en la boca a compañeros de escuela, tocar los genitales del otro, enfadarse porque quiere que un compañero le abrace y el otro no quiere, decidir cuándo y a quién besan... son oportunidades para enseñar los derechos y límites.
  • Cuando comienza a caminar, se abre un mundo de oportunidades de exploración autónoma. Es habitual encontrarle mirándote mientras te duchas o haces pis, que se quede obnubilado observando los cuerpos en la playa, que te toque el pecho o los genitales.  Aprovecha para explicarle las peculiaridades de los cuerpos, el desarrollo sexual, la intimidad o el pudor.
  • Con la adquisición del lenguaje, llegan las preguntas: ¿por qué tú tienes pelos en el pene y yo no?, ¿Por qué tu pecho es más pequeño que el de la abuela?, ¡Qué asco darse besos en la boca!, jugar al fútbol es de chicos, no quiero dar un beso a tu amiga, ¿por qué tengo varios agujeritos en lugar de pene? Cada respuesta, comentario o silencio es una forma de hacer educación sexual.
  • Comenzará a ser consciente de que en el mundo hay niñas y niños. Al principio la diferencia dependerá de la apariencia externa y los comportamientos (estereotipos de género): si lleva el pelo corto es un niño y si lo lleva largo es niña; si va vestido de rosa es niña y de azul es niño. Poco a poco irá entendiendo que la identidad sexual y de género no depende de la apariencia ni los comportamientos. Cuanto menos estereotipados sean los mensajes verbales y comportamentales que reciba, más facilidad de desarrollarse libremente.
  • Jugará a familias y un día será mamá y otro papá, o formará una familia de dos mamás, dos papás o monoparental. Se disfrazará de chico o chica, besará como los novios o jugará a médicos. A través del juego simbólico se forma su propia imagen y la del mundo. No tengas miedo y permite que los realice libremente.

Como ves, no es necesario esperar a la adolescencia. Puedes aprovechar las oportunidades cotidianas para hacer la educación sexual que deseas.