Cómo prevenir el grave contagio del herpes a bebés recién nacidos

El herpes labial puede tener síntomas peligrosos en los bebés más pequeñod

María Machado

La madre de Ernie pensaba que la ampolla que le salió a su bebé en la parte posterior de la cabeza era una pequeña ampolla. Los padres de Oliver también confundieron el eczema de su hijo con la varicela. Sin embargo, ambos fueron diagnosticados con herpes y, en ambos casos, fueron otras personas las que se los contagiaron al besarles o tocarles sin lavarse las manos antes. 

El herpes es una infección común en los adultos, pero cuando tiene lugar en los más pequeños resulta un problema más grave al que hay que estar muy atentos. Por eso, en Guiainfantil.com te contamos cómo prevenir el contagio del herpes a bebés recién nacidos. 

El herpes infantil: síntomas, contagio y tratamiento

El herpes es una infección cutánea que se produce tras estar en contacto con una mucosa infectada por el virus que lo produce. Existen dos tipos de herpes: el herpes simple o de tipo I (por sus siglas en inglés HSV-1) y el herpes Zóster o de tipo II (HSV-2).  

Las llagas relacionadas con los herpes empiezan siendo pequeñas y parecen contener líquido. Poco a poco empiezan a secarse y, por último, se cubren con costras. En los casos más graves, las ampollas pueden llegar a ser muy dolorosas.

En el caso de los recién nacidos, el herpes infantil puede complicarse debido a que su sistema inmunitario aún no cuenta con las defensas necesarias para combatir todas las enfermedades. Por eso, los bebés pequeños pueden sufrir, además de llagas, babeo excesivo, dificultad para comer, dolor de encías, fiebre, convulsiones, letargo, más cansancio, irritabilidad, etc. En los caso más graves, la salud del bebé recién nacido se podría ver gravemente comprometida provocando una discapacidad o, incluso, la muerte. 

Debes permanecer atento para identificar los síntomas de herpes lo antes posible para, de esta forma, empezar con el tratamiento pronto. Si sospechas que tu hijo podría haberlo contraído, debes acudir a tu pediatra. Si lo considera oportuno, el médico realizará una prueba de cultivo para complementar el examen visual. 

En los casos más leves de niños más mayores, es posible que el pediatra considere que el herpes no necesita tratamiento. Sin embargo, los recién nacidos contagiados pueden necesitar medicación intravenosa durante hasta 21 días para reducir los síntomas. 

Consejos para prevenir el contagio del herpes a bebés

El herpes infantil y cómo se puede prevenir en los niños

1. Lavarse las manos antes de tocar al bebé
Antes de que alguien toque a tu bebé, pídele que se lave bien las manos, tenga o no tenga herpes. Además de librarse de todas las bacterias y suciedad que pueda haber acumulado, el agua y el jabón eliminarán el virus del herpes. Aunque las manos no estén infectadas por el virus, podría haber tocado antes los labios, ojos u otras mucosas afectadas y, de esta forma, podría acabar contagiando a tu bebé. 

2. No beses a tu bebé si tienes un herpes en los labios
Si tienes úlceras provocadas por el herpes labial, no beses a tu bebé. En caso contrario, podría acabar desarrollando ampollas en la zona en la que se ha producido el contacto.  

3. No te toques tus úlceras
Intenta no tocarte las heridas provocadas por el herpes para no empeorar tus úlceras ni contagiar a todo aquel al que toques después, incluido tu bebé. 

En caso de que tu hijo ya haya sido contagiado con el virus, evita manipular sus ampollas y, dentro de lo posible, intenta que él tampoco se las toque. De esta forma, ayudarás a que el virus no se extienda a otras partes del cuerpo. Intenta, sobre todo, que no se toque los ojos. 

4. Vacuna a tu hijo contra la varicela
El herpes Zoster se produce tras haber pasado la varicela, por lo que todos aquellos niños que hayan sido vacunados contra esta enfermedad tienen menos posibilidades de contraer uno de estos herpes. 

5. Evita que tu hijo utilice juguetes de un niño con herpes
Vigila qué se lleva tu bebé a la boca y evita que utilice juguetes de otro niño que tenga un herpes. En caso de que ese pequeño lo hubiera chupado o lo hubiera tocado con la zona afectada, podría acabar contagiando a tu hijo. 

De la misma forma, si es tu bebé el que ha contraído el herpes, debes lavar frecuentemente los juguetes para que el virus no llegue a otras zonas del cuerpo. Hay pediatras que recomiendan dejar al niño en casa durante el tiempo que dure el herpes para evitar el contagio a otros. 

6. Evita que tu hijo comparta toallas con otros niños
De la misma manera, los niños no deben compartir toallas para evitar la transmisión del virus. Estas toallas deben ser lavadas con más frecuencia para extremar la higiene.