Dejar que los desconocidos toquen a tu bebé, ¿sí o no?

Consejos para evitar que otros toquen a tu hijo sin resultar desagradable

María Machado

Vas andando por la calle con tu bebé en el carrito y te encuentras con tu vecina de arriba. Se asoma por debajo de la capota y coge las manitas de tu hijo mientras le hace carantoñas. '¿Tendrá las manos limpias?', te preguntas. Te cruzas con el panadero, que también siente la irresistible necesidad de quitarle el chupete lo que, obviamente, despierta a tu bebé de su plácido sueño. La gota que colma el vaso es esa amiga de tu madre que intenta cogerle en brazos... '¡Por favor, no toquen a mi hijo!', te entran ganas de gritar. 

Como padres, sabemos que los extraños que intentan besar, abrazar y acariciar a nuestros bebés lo hacen con la mejor intención. Por eso, no queremos ser desagradables con ellos, pero tampoco queremos exponer a nuestros pequeños a más gérmenes de la cuenta ni que les alteren el sueño. ¿Ser agradables o precavidos?

En Guiainfantil.com abrimos el debate: ¿hay que dejar que los desconocidos toquen a tu bebé? 

Por qué hay que evitar que los desconocidos toquen a tu bebé

Por qué no debes dejar que los desconocidos toquen a tu bebé

Como padres, podemos entender que nadie se pueda resistir a los encantos de nuestro bebé (nosotros somos los primeros a los que tiene totalmente hipnotizados). Sin embargo, sabemos que con los más pequeños hay que extremar las medidas de higiene para evitar contagios. No es conveniente que una persona que te cruzas por la calle coja y manosee a tu recién nacido, porque no sabes qué ha hecho antes ni de dónde viene. Muchas veces no somos conscientes de la suciedad que llevamos encima ni de las bacterias que se han acumulado en nuestras manos desde la última vez que las lavamos. Y lo último que queremos es que todos esos gérmenes terminen en el carrito de nuestro hijo. 

Pero, ante todo, hay que evitar ser alarmistas; no va a pasar nada porque un desconocido toque a tu hijo. Si bien hay que tener cuidado, no es cuestión de ser radicales y cambiar de acera cada vez que nos encontremos con alguien por la calle. No se puede mantener a los niños en una burbuja de cristal, aunque nos sentemos tentados a ello, porque antes o después tendrán que salir de ella.

Hay muchos padres, sobre todo los primerizos, que desarrollan una preocupación exagerada por sus pequeños. Es el caso de aquellas madres que sufren ansiedad durante el postparto y que tienen una visión exagerada de los peligros a los que se enfrenta su bebé. 

Por otro lado, más allá de la limpieza, está el respeto hacia los padres, que están en su derecho de no querer exponer a sus hijos a los extraños. Muchos de ellos agradecemos que los desconocidos pregunten si pueden acariciar a nuestro hijo antes de hacerlo.  

4 prácticos (y divertidos) consejos para evitar que otros toquen a tu hijo

Los padres sabemos que cuando alguien intenta acariciar o coger en brazos a nuestro hijo, lo hace con la mejor intención. Por eso, no hay motivo para ser desagradable a la hora de hacerle ver que no quieres que toque a tu bebé. Estas son algunas de las formas más divertidas de conseguirlo. 

1. Señales de 'no tocar'
Muchos padres, hartos de que los desconocidos se tomen más confianzas de las debidas con sus hijos, están colocando señales en las que piden que no toquen a sus hijos. En estas se pueden leer frases como "Se mira pero no se toca" o "Por favor, no me toques. Soy pequeñito y no quiero tus gérmenes". Con un lazo o cordel, se cuelgan en la barra del carrito del bebé para que, al inclinarse sobre el niño, los desconocidos vean bien la advertencia.

2. Distraer con otro tema de conversación
Cuando un desconocido vaya a tocar a tu hijo, trata de distraerle con otro tema de conversación. Pregúntale qué tal está de salud, cómo se encuentra su madre o, simplemente, empieza a hablar sobre lo delicada que tiene la piel tu bebé. Con esta conversación, se olvidará (al menos por un momento, que puedes aprovechar para cerrar la capota del carrito) de las caricias que le iba a dar a tu hijo. 

3. Utilizar como excusa que tu hijo está enfermo
A la desesperada, algunos padres optan por las mentiras piadosas. Con un "yo que tú no le tocaría porque está enfermo y te lo puede contagiar", esperan que si no les frena el hecho de poder contagiar al bebé con sus gérmenes, no les toquen por el bien de su propia salud.

4. Sé claro y honesto (y lleva toallitas desinfectantes)
Si nada de lo anterior funciona, lo mejor es ser claro y honesto. Si se dice con educación y dando razones lógicas, nadie se sentirá ofendido cuando le pidas que no toque a tu hijo. Si lo que más te preocupa es la higiene, puedes llevar toallitas o líquido desinfectante y ofrecérselo a dicho desconocido. La mayor parte de la gente te entenderá, y quien se enfade por tus exigencias... como dice mi madre, tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse. 

Y, por último, recuerda: a veces tú eres el padre del niño que no tiene que ser tocado, pero muchas otras eres ese desconocido.