La importancia de viajar con los niños

Las razones por las que debes viajar con los niños

Andrés París

Viajar abre la mente, viajando conoces cosas nuevas, te conoces a ti mismo y sobre todo conoces a tus hijos en otros contextos y en otros registros.

Cuántas veces hemos oído frases parecidas  a familiares y amigos sobre lo que les aporta un viaje, sobre lo que aprendieron, lo que vieron, las personas que trataron y conocieron, como se comunicaron y las diferentes sensaciones que tuvieron en un viaje.

Te contamos por qué es importante viajar con los niños.

Por qué es tan importante viajar con los niños

La importancia de viajar con los niños
¡Aquel que viaja, ya no vuelve igual! Esto podría resumir lo que implica  para el aprendizaje, conocimiento y auto conocimiento en cualquier viaje que realizamos durante nuestra vida. Ya sea por motivos de ocio, estudios, trabajo, etc., todos los viajes nos darán una nueva visión de allá donde vayamos. Y sobre todo despierta en cada uno de nosotros una sensibilidad muy interesante a lo distinto a lo diferente.

Existen muchos motivos y formas de viajar, cuando somos adultos la mayoría de viajes pertenecen al plano intelectual, buscamos algo que nos despierta curiosidad, en muchas ocasiones relacionado con cualquier tipo de arte, o interés personal.
Si retrocedemos a la perspectiva de niños, podemos recordar cómo vivíamos los viajes que realizábamos en familia, muchas veces eran aventuras.

Todos los días pasaba algo diferente. Absorbíamos imágenes, información, espacios y lugares sin ningún tipo de medida. Hasta los viajes más aburridos podían ser fantásticos solo con usar la imaginación.

Si somos capaces de recordar, podemos ver que muchos de los conocimientos actuales que poseemos están adquiridos en viajes realizados en una edad temprana y en la juventud.
Todos tenemos un comentario, alguna certeza adquirida en un viaje, sobre la historia, costumbres, folclore, arte, gastronomía o circunstancia  de una ciudad o país que en los libros no aparecen.

Es un aprendizaje autónomo, no se encuentra en los libro, no se aprende en las escuelas, llega rápido y se mantiene en el tiempo de una forma casi indeleble.
Es la propia experiencia de viajar lo que nos enriquece como personas, y nos forma, no solo culturalmente, sino que también moldea el carácter, y nos afianza la autonomía y autoestima.

Como pedagogo y coach educativo mi recomendación para todos los padres es que viajéis con vuestros hijos, que les mostréis sitios y culturas diferentes, que se enfrenten a situaciones en otros idiomas que tengan que resolver, con la sana intención de meterles dentro la llama del viajero, de despertar la inquietud del conocer y viajar. Les hará seres más cultos, sabios, autónomos, independientes, seguros y, por descontado, mucho más interesantes.